Adicción al deporte y la comida sana

El deporte y la comida sana inicialmente son siempre prácticas saludables. Pero cuando ambas se convierten en hábitos rígidos que acaban inundando e interfiriendo la vida cotidiana, podemos hablar con toda seguridad de una adicción.

Este tipo de actividades han sido descritas en la literatura como ‘las buenas adicciones’. Se las considera así porque se focalizan en comportamientos inicialmente saludables. No obstante, cuando alguien no puede dejar de hacer determinadas horas de ejercicio diario, incluso tiende a incrementarlas cada vez más, llegando a un punto en donde comienzan a producirse interferencias en la vida familiar, laboral o social así como lesiones físicas importantes, tenemos un problema psicológico que, desde luego, no es nada saludable. A este comportamiento se le llama ‘vigorexia’ y suele asociarse con baja autoestima, perfeccionismo y extremada obsesión por el aspecto corporal. Para este tipo de personas la aceptación social es vital, dependen del entorno, su imagen es esencial, siendo grandes clientes de los entrenadores deportivos personales y de los gimnasios.

Es frecuente en la vigorexia un ‘síndrome de abstinencia’ cuando en algún momento no se puede ejecutar el rígido plan de ejercicios previsto. Dicho síndrome suele manifestarse en forma de irritabilidad, ansiedad o decaimiento y suele ceder inmediatamente cuando se retoma la actividad deportiva.

Por otra parte, y muy unido a la ‘vigorexia’ se encuentra la adicción por la comida sana u ‘ortorexia’. De nuevo estamos ante la misma paradoja: Un comportamiento inicialmente bueno y saludable acaba convirtiéndose en un problema potencialmente peligroso para la salud. La ortorexia consiste en una hipervigilancia del tipo de comida, de las calorías y del propio peso. Esto ocurre hasta tal punto en que no hay disfrute en el comer, todo alimento es extremadamente vigilado, tanto en su calidad como en las calorías que contiene, y en donde la medida del peso es constante. Se llega al caso en que cuando se siente haber cometido un exceso, este tipo de personas se autoprovocan el vómito.

La ortorexia se relaciona con frecuencia con la anorexia y la bulimina. Como en el caso anterior, en la base se encuentra un problema de autoestima, de autoaceptación y de dependencia del entorno. Pueden llegarse a producir casos graves de anemia y mala nutrición. Este tipo de personas dependen y son grandes clientes de los profesionales nutricionistas, herbolarios y comercios dietéticos.

En ambos casos, el tratamiento psicológico es prácticamente el mismo que el de una adicción. Así es que, estos comportamientos habitualmente saludables, pueden suponer una trampa mortal para la salud cuando se convierten en obsesión.

José de Sola Gutiérrez
Psicólogo psicoterapeuta en De Salud Psicólogos

Publicado en Adicciones, Medicina y Salud.