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Consejos saludables

Antes de comenzar una terapia psicológica

Antes de comenzar una terapia psicológica es fundamental revisar los hábitos saludables previos así como comentar en la consulta psicológica los tratamientos médicos farmacológicos que se están siguiendo. Hay que tener en cuenta que algunos fármacos y tratamientos crónicos tienen efectos psicológicos colaterales, tales como algunos antihipetensivos, tratamientos hormonales, antihistamínicos, antidepresivos o tranquilizantes. Es necesario dar a conocer todos estos detalles antes de iniciar cualquier tratamiento psicológico con el fin de valorar su impacto y afectación futura sobre la terapia psicológica.
Salud física y salud psicológica

Es imposible pensar que lo físico y lo psicológico están separados. No se puede pretender tener salud mental si no existe cuidado por la salud corporal y física. Ambos aspectos están relacionados, uno influye sobre el otro.

Sabemos que el cuidado de la alimentación, de hábitos saludables como el deporte o el ejercicio, el descanso y sueño, las horas de exposición solar o el consumo de drogas, alcohol o tabaco, afectan en el equilibrio psicológico. Es imposible sanar con una terapia psicológica sin haber cuidado estos aspectos.

Consejos de salud prácticos

  • Realizar todos los días un mínimo de ejercicio. Evitar el sedentarismo constante, sobretodo cuando en momentos de tristeza, ansiedad, estrés o depresión. El deporte y el movimiento son el mejor antídoto contra el decaimiento y la inquietud. Sin embargo, por el contrario, un exceso de ejercicio y deporte también pueden resultar perjudiciales en algunos casos. Por ejemplo, el ejercicio intenso antes de ir a la cama puede inducir insomnio, al igual que el uso de tratamientos hormonales en los gimnasios alteran el equilibrio psíquico.

  • Intentar recibir luz solar un mínimo de horas a la semana. Se sabe que la vitalidad y el estado de ánimo se relacionan con la exposición solar, además de ser fuente de vitamina D. Sin llegar al exceso, es necesario tomar el sol mediante paseos o actividades al aire libre.

  • Cuidar la alimentación evitando, como forma de vida, la comida basura, las grasas, el exceso de hidratos o los azúcares saturados resultado, entre otros, de la bollería industrial. Además, las comidas deben ser regulares, como mínimo tres al día. Pocos conocen el terrible impacto de los azúcares y grasas saturadas sobre la ansiedad, hiperactividad e impulsividad, principalmente entre los niños.

  • Dormir y descansar un mínimo de 7 a 8 horas diarias intentando, en la medida de lo posible, mantener horarios regulares a fin de no alterar el ritmo circadiano del cuerpo. Tanto la falta de sueño y de descanso como las alteraciones continuadas en los horarios, afectan el ritmo de nuestro cuerpo y, por lo tanto, el estado de ánimo y el equilibrio psicológico.



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