Adicciones y abuso

No es lo mismo abusar que tener una adicción. Sin embargo, ambas conductas tienen consecuencias tanto físicas como psicológicas que afectan la salud e interfieren la vida social, personal, familiar, laboral o académica. Tanto el abuso como la adicción pueden darse tanto con sustancias o con determinados comportamientos.

¿En qué consiste el abuso?

El abuso de una sustancia o de un comportamiento consiste en una conducta excesiva que perjudica la vida cotidiana, sin llegar a producir dependencia o adicción.

Abusar sin llegar a la dependencia no significa que no sea perjudicial. Pueden, en efecto, producirse importantes daños en la vida diaria, afectando al ámbito familiar, social o laboral. Habitualmente el abuso, cuando es repetido y constante en el tiempo, suele ser la primera etapa de una adicción en personas vulnerables y con predisposición a desarrollarla.

¿Cuáles son los síntomas del abuso?

 Los síntomas del abuso de un comportamiento o de una sustancia suelen manifestarse en:

  • Consumo excesivo de sustancias peligrosas o de determinados comportamientos que llegan a interferir la vida cotidiana.
  • Cambios repentinos en el comportamiento (humor, estado de ánimo, intereses, opiniones, actitudes, etc).
  • La sustancia o comportamiento pasan a formar parte muy importante y frecuente de la vida cotidiana.
  • Afectación e interferencia de la actividad social, familiar o laboral.
  • Accidentes o contratiempos, con interferencias sociales, laborales y familiares.
  • Pérdida de interés de aficiones habituales o favoritas.
  • Cambios en los patrones y hábitos saludables (dormir, cuidado personal, deportes, salud, alimentación, etc).
  • El entorno familiar, social, o incluso laboral, acaba advirtiendo cambios en el comportamiento siendo constantes las llamadas de atención.
¿En qué consiste una adicción?

La adicción sería la consecuencia de un abuso frecuente en determinadas personalidades. Es un paso más adelante, con un comportamiento dependiente en donde la persona no logra evitar, aunque lo intente, consumir o llevar a cabo determinadas conductas. Existe una total pérdida de control.

Lo dramático es que el afectado es consciente de los perjuicios de salud, sociales, familiares o laborales que su comportamiento le ocasiona, pero es incapaz de controlarse, por lo que habitualmente necesita ayuda especializada. Normalmente, no hay fuerza de voluntad que pueda detener estos comportamientos.

¿Cuáles son los síntomas de una adicción?

Los síntomas más habituales de una adicción son:

  • Capacidad para ‘engancharse’ en conductas o consumos de los que se deriva una alta satisfacción.
  • Constante y excesiva preocupación por el consumo o con conductas de las que se desprende una inmediata gratificación.
  • Tolerancia, o necesidad de incrementar progresivamente la conducta o consumo para lograr la misma satisfacción inicial.
  • Pérdida de control, en donde la frecuencia de la conducta se incrementa haciéndose cada vez más automática y sin posibilidad de autorregulación.
  • Síndrome de abstinencia, con inquietud e irritabilidad.
  • Afectación e interferencia de la actividad social, familiar o laboral.
  • Dificultad o imposibilidad en detener o evitar dicha conducta, a pesar de las advertencias del entorno y de la consciencia de las importantes y graves consecuencias que conlleva.
¿Qué tipo de adicciones existen?

Existen dos categorías de adicciones:

Lo habitual es que ambas se compartan. Son raras las adicciones únicas, y es frecuente ver, por ejemplo, la adicción al alcohol junto a la ludopatía o a los móviles.

¿Cuáles son las causas de la adicción?

Hay personas que abusan pero nunca caen en una adicción. Esto significa que existe una vulnerabilidad previa, siendo en este caso personalidades:

EL VACÍO Y LA ANSIEDAD COMO MOTORES DE UNA ADICCIÓN

Determinadas sustancias o comportamientos en principio producen en sí mismas satisfacción, son capaces de proporcionar un auténtico disfrute y aliviar, en un momento dado, un mal rato. Por eso se produce el abuso.

Sin embargo, cuando los niveles de ansiedad, inquietud y vacío personal son rasgos de personalidad, son permanentes, crónicos, estos comportamientos o sustancias que en un momento dado han sido capaces de equilibrar un estado de ánimo caído, inquieto, miedoso o inseguro, se convierten en imprescindibles para mantener unos niveles razonables de estabilidad personal. Y ahí tenemos la dependencia, es decir, el organismo se ha acostumbrado a unos niveles mínimos de activación, y sin la sustancia o el comportamiento, sobrevienen niveles altos de ansiedad e inquietud que no son más que estados incrementados, ya existentes anteriormente en la persona. Y esto es el síndrome de abstinencia.

Lo peor de todo es que la exigencia orgánica y psicológica de la sustancia o del comportamiento se incrementa constantemente, porque la ansiedad y la inquietud no son fáciles de contener, lo que lleva a un constante aumento en las dosis o frecuencia y tiempo dedicado a determinados comportamientos, con el fin de poder controlar la disforia y desasosiego personal. Y a esto se le llama tolerancia, o incremento progresivo de las conductas resultantes de la adicción. 

Tratamiento del abuso y de la adicción

Normalmente la adolescencia es el momento de mayor vulnerabilidad en el desarrollo de adicciones, dado que en esta época la impulsividad y la inquietud, la búsqueda de nuevas sensaciones suele ser más elevada, siendo escasa la capacidad de premeditación.

En el tratamiento de las adicciones lo más importante es tener claro que una persona que llega a ser adicta nunca dejará de serlo totalmente. Esto significa que en el tratamiento de las adicciones por sustancias, en una parte importante de las ocasiones, el objetivo será el cese del consumo de por vida, con un elevado riesgo de recaer si vuelve a probar la sustancia aunque hayan pasado años. En el caso de los comportamientos, dado que la mayor parte de estos están integrados en la vida cotidiana, el objetivo sería el control y la reducción de su frecuencia.

El tratamiento ideal y necesario en las adicciones (especialmente con sustancias) es múltiple y requiere de atención y supervisión médicapsicoterapia individual terapia de grupo desde una perspectiva psicológica. En el caso del abuso, el éxito en el tratamiento siempre es más esperanzador en la medida en que no existe dependencia ni síndrome de abstinencia.