Deporte y comida sana

La adicción al deporte (también llamada ‘vigorexia’) y a la comida sana (igualmente denominada ‘ortorexia’) se suelen dar conjuntamente. En la adicción al deporte nos encontramos con un trastorno en donde la persona se obsesiona por su estado físico hasta límites patológicos, llevándole a una actividad física exagerada.

La adicción a comida sana se trata de una obsesión por comer lo más sano posible que conduce a extremos también patológicos en donde se acaban considerando ‘peligrosos’ para la salud una gran cantidad de alimentos. Al final solo se ven calorías y peligros en la comida.

¿Cuáles son los síntomas de la adicción al deporte o ‘vigorexia’?
¿Cuáles son los síntomas de la adicción a la comida sana u ‘ortorexia’?
  • Invierten mucho tiempo planeando la dieta y calculando el valor energético de la comida.
  • Piensan que el valor nutritivo es más importante que el placer de comer.
  • Disminuyen la calidad de su vida a medida que aumentan la calidad de la dieta.
  • Baja autoestima, ansiedad, nunca logran sentirse bien.
  • Culpabilidad extrema cuando se saltan la dieta.
  • Aislamiento de actividades sociales por mantener la dieta.
  • Pensamientos obsesivos.
  • Cambios de humor, irritabilidad, debido al aislamiento e insatisfacción, lo que lleva de nuevo a pensar en la comida.

CUANDO LA VIDA SE BASA EN LOS GIMNASIOS Y EN LAS DIETAS

Resulta obvio que cuidarse físicamente es deseable en todos los sentidos. Sin embargo, cuando se lleva a su máximo extremo y se convierte en objetivo de vida, literalmente se deja de vivir.

Como en toda adicción, la adicción a la comida sana y al deporte tratan de llenar un vacío personal así como un sentimiento de ansiedad, inquietud y desasosiego personal. Existe una autoestima deteriorada que busca compensación haciéndose experta en la alimentación o en el deporte, pasando a ser estos objetivos prioritarios en la vida.

Estas adicciones pueden tener implicaciones personales, como los problemas en la salud (lesiones constantes, a veces desnutrición) sociales (evitar determinadas reuniones sociales por la dieta o por no saltarse los momentos de ejercicio) así como familiares (discusiones por la comida o por el deporte).

Suele ser frecuente también que este tipo de personalidades vigilen y comenten los hábitos de los demás, convirtiéndose en críticos y expertos de lo que hay que hacer, lo que inevitablemente puede dar lugar a enfrentamientos. Incluso muchas de ellas rechazan o no son capaces de relacionarse con personas que no lleven sus mismos hábitos.

¿Cuáles son las consecuencias de la adicción al deporte y de la adicción a la comida sana?

La consecuencia más evidente de la adicción al deporte y de la comida sana es una insatisfacción permanente que conduce a un aumento constante del esfuerzo sin llegar nunca a la plena satisfacción y tranquilidad personal.

Además hay que tener en cuenta los efectos físicos nocivos que tales actividades extremas llegan a producir, el aislamiento social por el aumento en tiempo y dedicación, además de la escasa conciencia de trastorno, lo que lleva a enfrentamientos con el entorno familiar y social.

En la base de la adicción a la comida sana y al deporte se encuentra una personalidad obsesiva, perfeccionista.

Tratamiento psicológico de la adicción al deporte y de la adicción a la comida sana

El tratamiento psicológico de la adicción al deporte y a la comida sana pasa necesariamente por una toma de conciencia del problema, algo que suele tardar en ocurrir como en todas las llamadas ‘buenas adicciones’. Está bien visto comer bien y hacer deporte, lo que hace difícil que se considere como trastorno. Solamente, y después de mucho tiempo, cuando los problemas con el entorno se hacen cada vez mayores, son los demás los que aconsejan a los afectados buscar ayuda psicológica. No obstante, lo habitual es que este tipo de pacientes acudan a consulta por otro problemas paralelos, tales como pensamientos obsesivos, perfeccionismo o problemas familiares o de pareja, entre otros.

Dados los problemas de autoestima subyacentes en estos casos, el tratamiento  psicológico que recomendamos se basa primero en un aprendizaje y cambios de hábitos de vida, a través de nuestro servicio de asesoramiento médico, junto con una psicoterapia individual que analice las carencias que han dado lugar a esta adicción. Adicionalmente es útil en el curso de la psicoterapia el uso de técnicas como el EMDR, EFT  o el brainspotting.