Adicción al trabajo

La adicción al trabajo, o ‘workaholic’, se relaciona con las obsesiones y el perfeccionismo. El afectado siente que el trabajo es el centro de su vida, teniendo lo demás mucha menos importancia, incluida la familia, ocio y vida social. Llevarse trabajo a casa para acabarlo por la noche, o los fines de semana, es algo que resulta normal y necesario para estas personas. No conciben el descanso, el relax o el ocio, sienten que es una pérdida de tiempo

La adicción al trabajo se basa en la ansiedad e inquietud de no fallar, de hacerlo todo bien, del poder, de lograr éxito. Existe un vacío personal que solo se llena con esta actividad.

¿Cuáles son las consecuencias de la adicción al trabajo?

Los adictos al trabajo son personas que progresivamente se aíslan de su entorno inmediato, como la familia y los amigos, lo que da lugar a problemas y enfrentamientos. No son raras las rupturas de pareja, dada la imposibilidad de llevar una vida en común con estas personas.

Es un trastorno de difícil detección en la medida en que trabajar duro y tener ambiciones se considera muy aceptable socialmente. Sin embargo, el nivel de dedicación y exigencia aumenta progresivamente llevando a un mayor aislamiento y enfrentamiento con el entorno más inmediato, con la aparición de estrés, problemas de sueño y ansiedad.

¿Cuáles son los síntomas de la adicción al trabajo?
  • Necesidad creciente de dedicarle más tiempo al trabajo.
  • Preocupación constante por el rendimiento laboral, por el logro de objetivos.
  • Sensación constante de agobio, de no llegar a todo, lo que lleva a invertir cada vez más tiempo.
  • Sensación de vacío, con alejamiento de familia y amigos.
  • Menosprecio de otras actividades que no sean el trabajar.
  • Incapacidad de estar sin trabajar sin experimentar ansiedad o irritabilidad.
  • Problemas de insomnio, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

ADICCION AL TRABAJO, ¿UNA BUENA ADICCIÓN?

La adicción al trabajo, o ‘workaholic’, se encuentra dentro de las llamadas ‘buenas adicciones’. Se les llama así porque la compulsión en estos casos se centra en un comportamiento socialmente aceptable como es el trabajo. Solo hay tiempo para trabajar, apenas hay descanso, ocio, vida social o de familia.

Cuesta que el afectado acabe siendo consciente de su problema dado que, socialmente hablando, el trabajar, y trabajar mucho, es lo deseable, está muy bien visto. Pero no suelen opinar así la familia, los amigos o la pareja. De una forma u otra este estilo de vida acaba produciendo interferencias graves que pueden dar lugar a separaciones o aislamiento social, sin contar con problemas físicos asociados como hipertensión o trastornos cardiovasculares.

Estos pacientes habitualmente acuden a consulta presionados por otros, frecuentemente bajo amenaza. Lo más frecuente es que su excesivo perfeccionismo u otras adicciones colaterales sean las que le traigan a consulta.

Tratamiento psicológico de la adicción al trabajo

En la adicción al trabajo, considerada como una ‘buena adicción’, lo más importante es la consciencia del paciente de que tiene un problema. Y esto es algo que tarda en ocurrir. La aparición de trastornos psicológicos y físicos suelen ser el detonante habitual que lleva a iniciar un tratamiento.

Como en otras adicciones comportamentales, el objetivo terapéutico es la reducción y control de la dedicación al trabajo. Para ello, desde nuestra experiencia como psicólogos, es necesario valorar la existencia de adicciones colaterales, así como la existencia de trastornos de personalidad.

El tratamiento psicológico conlleva una psicoterapia individual de forma conjunta a una psicoterapia de grupo, así como la ayuda de técnicas como el EMDR o el brainspotting.