Tranquilizantes y estimulantes

Los tranquilizantes son sustancias químicas depresoras del sistema nervioso central que provocan efectos potenciadores de calma, relajación, reducción de la ansiedad, adormecimiento, reducción del ritmo respiratorio, habla trabada, euforia, disminución del juicio crítico y retardo de ciertos reflejos.

Los tranquilizantes más habituales son las benzodiacepinas o ansiolíticos y las pastillas para dormir o sedantes hipnóticos. Su utilización es cada vez más habitual produciendo, si su uso es muy continuado, una tolerancia y dependencia que limitan la vida cotidiana. Es decir, tienen un alto potencial adictivo.

Por otra parte, los fármacos estimulantes, psicoestimulantes o psicotónicos, son drogas que, en general, aumentan los niveles de actividad motriz y cognitiva, refuerzan la vigilia, el estado de alerta y la atención.

Los más habituales son las anfetaminas, así como los componentes de algunas bebidas energéticas altamente estimulantes como la taurina. Las primeras se utilizan esencialmente para mantener la actividad, reducir el sueño, o para adelgazar dado su poder en la inhibición del apetito. La taurina tiene un efecto similar energético y activador que, mezclada con alcohol, incrementa notablemente sus efectos.

¿Cuales son los efectos y consecuencias del abuso de tranquilizantes y estimulantes?

Las consecuencias más habituales del abuso de los tranquilizantes son la dependencia, es decir, la imposibilidad de llevar una vida normal sin tener que recurrir a dichos fármacos, así como la tolerancia o necesidad constante de incrementar las dosis y cambiar de fármacos para mantener los efectos deseados.

Igualmente pueden conllevar con el tiempo notables pérdidas de memoria así como problemas de coordinación motora. En el caso de los estimulantes, su abuso prolongado da lugar a hipertensión, taquicardias, irritabilidad, cambios de humor, insomnio, así como a un incremento del consumo de alcohol. Ambos fármacos producen importantes adicciones que interfieren la vida cotidiana.

EL PELIGRO DE LAS BEBIDAS ENERGÉTICAS ENTRE JÓVENES

Se ha popularizado el consumo de bebidas energéticas como Monster o RedBull entre jóvenes desde hace unos años. El problema ya no es el gran poder excitante de dichas bebidas sino la tendencia a mezclarlas con alcohol, con lo que su poder estimulante, en algunas investigaciones, se ha señalado que es muy similar al de la cocaína. De hecho un reciente estudio de investigación indica que, en sí mismas, estas bebidas son grandes inductores del consumo de alcohol.

Igualmente, se ha mostrado que las bebidas energéticas pueden elevar la presión arterial aumentando el riesgo de padecer problemas cardiovasculares, muerte súbita, así como modificaciones de la conducta y alteraciones en las capacidades cognitivas.

Tratamiento psicológico de la adicción o abuso de tranquilizantes y estimulantes

Como en la mayor parte de las drogas, el tratamiento de la adicción a los psicoestimulantes y a los tranquilizantes contempla un tratamiento médico combinado al psicológico, con un plan de desintoxicación progresiva.

Desde nuestra experiencia como psicólogos, en el tratamiento psicológico de la adicción o abuso de los tranquilizantes o psicoestimulantes, es útil una psicoterapia individual al tiempo que una psicoterapia de grupo que actúe de contención y de apoyo. Adicionalmente, técnicas como el brainspotting o el EMDR pueden ser de importante utilidad en combinación con la psicoterapia.