Descontrol de los impulsos

Las personalidades impulsivas, o personas con problemas de descontrol de los impulsos, tienen serias dificultades en el control de sus emociones, deseos, tentaciones o comportamientos concretos que habitualmente acaban en consecuencias negativas tanto para él como para los demás. Así, encontramos dificultades como el descontrol de la ira, actos repetitivos o compulsiones, adicciones o abuso de sustancias o comida, entre otros.

Antes de un impulso suele preceder una sensación creciente de tensión o ansiedad que se alivia momentáneamente con el acto (comer, chillar, realización de un ritual, morderse las uñas, tics, etc) tras el cual suele sobrevenir normales fuertes sentimientos de culpa.

¿Cuáles son las consecuencias de los problemas de descontrol de los impulsos?

Las consecuencias más habituales de los problemas de descontrol de los impulsos se relacionan con el daño a uno mismo, a otras personas o al entorno social. Dichos daños pueden ser físicos, psicológicos, sociales o económicos, pudiendo en algunos casos conllevar problemas legales.

Lo habitual es que el descontrol de los impulsos afecte al propio paciente y a los seres más cercanos, lo que puede llevar a un progresivo aislamiento social. Sabemos por diversas investigaciones que un carácter impulsivo en general suele ser un precursor de un comportamiento adictivo, que suele manifestarse desde la adolescencia.

¿Cuáles son los tipos de trastornos de descontrol de los impulsos?

Los principales trastornos derivados del descontrol de los impulsos son:

¿Cuáles son los síntomas del trastorno de descontrol de los impulsos?

Los principales síntomas del comportamiento impulsivo son:

LA PERSONALIDAD IMPULSIVA

La impulsividad y la personalidad impulsiva son rasgos de un carácter moldeado por experiencias tempranas que se caracteriza por la urgencia en realizar determinadas acciones o comportamientos, la falta de premeditación antes de actuar, la falta de perseverancia en la consecución de objetivos, la necesidad y búsqueda constante de nuevas sensaciones, la falta de control en el aplazamiento de una respuesta, dificultades en la atención y de concentración, búsqueda de pequeñas experiencias y refuerzos satisfactorios inmediatos frente a otros mayores en el tiempo, escaso análisis de las situaciones antes de actuar, y excesiva sensibilidad en general a lo que suponen gratificaciones o refuerzos.

En algunos trabajos de investigación realizados por nosotros se encuentra evidencia de que la impulsividad suele ser precedente, y muchas veces causa, de diversas adicciones, como en el caso de los móviles y las tecnologías, las drogas, el alcohol, el tabaco, la comida o el juego patológíco, entre otras. Por ello la detección y tratamiento temprano de este rasgo de personalidad puede prevenir el desarrollo posterior de adicciones.

Tratamiento psicológico del trastorno de descontrol de los impulsos

El tratamiento del descontrol de los impulsos necesita frecuentemente un asesoramiento y atención médica con medicación simultánea a la psicoterapia, siempre en los casos más graves y de mayor descontrol.

Como tratamiento psicológico es necesaria habitualmente una psicoterapia individual, junto con la utilización de técnicas como el EMDR, el EFT, la hipnosis clínica o la autohipnosis. En todo caso, y desde nuestra experiencia como psicólogos, es importante detectar los ‘disparadores’ (situaciones, sensaciones, pensamientos, recuerdos o emociones) que habitualmente dan lugar a este tipo de conductas, dado que frecuentemente encontramos antecedentes de estrés postraumático como causa más relevante de este rasgo de personalidad.