El enfado, descontrol de la ira

El enfado desmedido o descontrol de la ira es un trastorno que se manifiesta en expresiones de rabia y enfado con comportamientos extremos y radicales, habitualmente desproporcionados a las circunstancias que los producen. La persona que padece este problema no es capaz de controlar los accesos de ira; es como que una parte de sí mismo se apoderara de toda su personalidad, dando lugar a consecuencias desastrosas en el entorno social, laboral o familiar.

El enfado o ira descontrolada impulsiva nunca es premeditada, es totalmente desproporcionada a las situaciones, reales o imaginadas, en que se produce. Normalmente se desarrolla tensión antes del estallido de ira, con una posterior relajación y sentimientos de culpa.

¿Cuáles son las consecuencias de los problemas de descontrol de la ira?

Las consecuencias posibles de los problemas de descontrol de la ira son las agresiones en donde pueden romperse objetos físicos, producir daños a otras personas o a uno mismo, pudiendo dar lugar también a problemas legales.

En este tipo de problemas es habitual el insomnio y la ansiedad, problemas digestivos o de presión arterial. Suele ser igualmente difícil en estas personas mantener sus relaciones personales y afectivas más cercanas, pudiendo producirse problemas laborales con despidos, rupturas de pareja, pérdida de amistades o problemas legales. En general, los afectados acaban creando un elevado clima de tensión y miedo en su entorno dado que frecuentemente es difícil prever un enfado o agresión.

¿Cuáles son las causas del descontrol de la ira?

Normalmente, las causas del descontrol de la ira suelen ser:

¿Cuáles son las manifestaciones o síntomas del enfado o descontrol de la ira?

Los principales síntomas o manifestaciones del enfado o descontrol de la ira son:

  • Explosiones de ira descontroladas y desproporcionadas a la situación.
  • Suspicacia constante, sensación de sentirse burlado o humillado.
  • Pueden tener la sensación de que se habla mal a sus espaldas.
  • Incapacidad de controlar las manifestaciones de ira, por mucho que se intente.
  • Alta sensibilidad, sentirse herido con facilidad.
  • Agresiones físicas y verbales, con rotura de objetos.
  • A veces, olvidos o pérdida de memoria posterior de lo sucedido en un ataque de ira con agresión.
  • Puede darse una desorientación temporal en espacio y tiempo tras un ataque de ira.

 EL DESCONTROL DE LA IRA, O LA HISTORIA DE UNA HUMILLACIÓN

Francisco acudió a nuestra consulta debido a su largo historial de discusiones con su mujer. Dichas discusiones eran siempre violentas, pero en la última había roto una mesa de un puñetazo. Ella ya había iniciado los trámites de separación (no podía más) cuando él acude a nuestra consulta como último recurso.

Francisco nos cuenta que reconoce lo desproporcionado de sus ataques de ira, que aunque lo intente, no logra controlarlos; en ocasiones hasta olvida lo sucedido tras una discusión con violencia, lo que añade perplejidad a su situación. Dado lo avanzado del proceso de separación, y la necesidad de detener estos accesos de ira lo antes posible, simultáneamente con la psicoterapia desde nuestro servicio de asesoramiento y atención médica se le prescribe una medicación de ayuda que hace su efecto inmediatamente deteniendo el proceso de ruptura de la pareja.

El análisis psicológico de Francisco y de la situación durante la psicoterapia desvela un largo historial de humillaciones con su padre y tío en el que le queda un sentimiento de inutilidad unido a una ira y rabia nunca expresadas. Su mujer, de carácter fuerte, tenía la capacidad de, con sus comentarios duros, activar sus sentimientos de inutilidad así como toda la rabia guardada. Así, Francisco en cada discusión revivía automáticamente los viejos recuerdos y humillaciones apareciendo fuera de tiempo y lugar el rencor de tantos años.

Puedes ver en nuestro Blog la entrada  La ira, el enfado incontrolado.

Tratamiento psicológico del descontrol de la ira

El tratamiento psicológico del descontrol de la ira conlleva una psicoterapia individual que identifique el foco de las emociones que producen la agresividad, junto con la utilización de técnicas como el EMDR, el EFT, el brainspotting, la hipnosis clínica o la autohipnosis.

Desde nuestra experiencia como psicólogos, siempre hay disparadores concretos que es importante detectar en la medida en que anteceden a las explosiones de ira. En otros casos, también habría que analizar el consumo de alcohol, de drogas o de algunos medicamentos que podrían actuar como desinhibidores. Sin embargo, si el descontrol de la ira es el resultado de otras patologías como el trastorno de personalidad límite, trastorno obsesivo o el bipolar, el objetivo primario de la terapia serían dichos trastornos.