El trauma psicológico

Un trauma psicológico es la exposición personal a un suceso, o sucesos, lo suficientemente intensos como para que sea imposible procesarlos e integrarlos adecuadamente, quedándose desde entonces dichos acontecimientos ‘encapsulados’, reapareciendo durante años en forma de síntomas somáticos y psicológicos repetitivos.

Cualquier acontecimiento puede ser traumático, dependiendo de la fortaleza y capacidad de afrontamiento personal. Esto lleva a que son los ocurridos durante la infancia los que más afectan a la estructura de personalidad y bienestar psicológico.

¿Cuáles son las principales manifestaciones del trauma?

Los principales tipos o manifestaciones del trauma psicológico son:

¿Cuáles son las consecuencias del trauma psicológico?

Frecuentemente el trauma psicológico tiende frecuentemente a olvidarse, a borrarse de la memoria, por un mecanismo inconsciente e involuntario de disociación que tiene por finalidad la defensa de la estabilidad psicológica.

No obstante, aunque el recuerdo haya desaparecido, siempre quedan, permanentemente y de forma crónica, síntomas que no son más que la expresión de lo sucedido, de lo que no ha podido ser procesado y asimilado en su momento. En este sentido, los traumas pueden ser múltiples o simples, dependiendo de la frecuencia o cantidad de situaciones traumáticas sufridas.

¿Cuáles son los síntomas del trauma psicológico?

Los principales síntomas del trauma psicológico son:

EL TRAUMA Y EL CUERPO

Si algo tiene de especial el trauma psicológico es su capacidad para permanecer encapsulado durante toda una vida. Aunque el recuerdo se haya borrado, las emociones y vivencias asociadas quedan registradas en el cuerpo, expresándose constantemente a través de síntomas físicos como tensión permanente, problemas psicosomáticos, contracturas, temblores, insomnio, pesadillas, dolores inespecíficos, o pérdidas de memoria y capacidad atención y de concentración, entre otras manifestaciones.

Al mismo tiempo, el cuerpo tiende a revivir periódicamente las situaciones o eventos traumáticos a través de lo que se llaman ‘flashbacks’ o manifestaciones sensoriales inespecíficas, como pueden ser sabores, olores, ruidos o imágenes que aparecen espontáneamente y que se relacionan con los acontecimientos vividos. Habitualmente aparecen fragmentadas, sin una coherencia que les de sentido, por lo que frecuentemente no se entiende su relación con momentos o situaciones concretas pasadas.

Los casos más extremos y dramáticos son los de los soldados que vuelven de una guerra, con abundantes recuerdos y ‘flashbacks’ visuales que se repiten constantemente. Se vuelven incapaces de relacionarse afectivamente con sus seres queridos, muestran temblores, pesadilla y con una excitabilidad que les mantiene alerta ante cualquier ruido o estímulo irrelevante para otras personas. 

Tratamiento psicológico del trauma

El tratamiento psicológico del trauma pasa siempre por una psicoterapia individual junto con la utilización de técnicas como el EMDR, el EFT, método SHEC, el brainspotting, técnicas sensoriomotoras o la hipnosis clínica. Desde nuestra experiencia como psicólogos, es necesario reconectar con las experiencias traumáticas vividas con el fin de facilitar su reprocesamiento y asimilación, desde la perspectiva del momento presente.

Lo más habitual es que dichas experiencias sigan ‘vivas’ y se expresen de la misma forma como cuando sucedieron, aunque de forma fragmentada, con lo cual el tratamiento se focaliza en su recuperación, nueva asimilación y procesamiento, en sintonía con el psicoterapeuta, y desde la fortaleza del ahora frente a lo que ya ocurrió hace tiempo.