El Ataque de pánico

Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca determinadas reacciones físicas sin existir ningún peligro real o causa objetiva. Cuando se presenta un ataque de pánico puede sentirse una pérdida del control o que se está sufriendo un ataque cardíaco con miedo inminente a morir.

Algunas personas tienen pocos ataques de pánico en toda su vida. No obstante, si los ataques de pánico son recurrentes puede llegarse a sufrir una ansiedad anticipatoria a que ocurra otro en cualquier momento y en circunstancias difíciles o comprometidas, como en la calle o en el transporte público. Algunas personas llegan a temer que les ocurra mientras conducen, lo que les lleva a limitar su vida evitando el coche.

Cuando los ataques de pánico son frecuentes en el tiempo, hablamos entonces de un trastorno de pánico.

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¿Cuáles son las causas del ataque de pánico?

A pesar de que los ataques de pánico en sí mismos no son peligrosos, provocan mucho temor afectando de forma importante la calidad de vida de los pacientes.

Las causas puede ser muy variadas. Desde circunstancias situacionales difíciles, como pueden ser los problemas laborales, a un estado crónico caracterizado por una ansiedad constante en la vida. En este último caso, habitualmente encontramos una vida en donde se ha vivido en un entorno con ansiedad, o han existido situaciones traumáticas anteriores que no se han resuelto ni elaborado adecuadamente.

No obstante, también suele observarse en estos casos perfiles de personalidades rígidas y perfeccionistas con escasa flexibilidad y capacidad para adaptarse y enfrentar los cambios vitales.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes de un ataque de pánico?

Como se ha indicado, los ataques de pánico suelen ser repentinos e inesperados, ocurrir en cualquier momento, incluso en situaciones de calma y tranquilidad. Se caracterizan por un golpe repentino de temor y angustia, con sensación de perder el control, sin existir en ese momento un peligro real o un factor desencadenante.

Los síntomas más característicos son:

  • Ansiedad y miedo abrumadores.
  • Sensación repentina de perder el control, de muerte inminente.
  • Taquicardia, sudores, escalofríos, temblores.
  • Dificultad para respirar.
  • Mareos y debilidad.
  • En algunos casos, puede llegarse a leves desfallecimientos.
  • Hormigueo o entumecimiento de las manos.
  • Dolor en el pecho, u opresión precordial.
  • Náuseas.
  • Temor constante a tener otro ataque.

Es frecuente que tras uno o dos ataques de pánico, y dado su carácter imprevisible e incontrolable, muchos pacientes desarrollen un miedo y ansiedad anticipatorios que les lleva a aislarse en muchos sentidos. Con frecuencia aparecen determinadas fobias como la agorafobia o la amaxofobia o miedo a conducir, así como a vivir en un permanente estado de alerta.

ROSA, Y SU VIDA ORDENADA Y TRANQUILA

Este es, como tantos otros, el ejemplo de una paciente nuestra con ataques de pánico. Rosa tenía una vida tranquila y ordenada, tan ordenada que le costaba aceptar sugerencias y realizar cambios en su estilo de vida. Trabajaba desde hacía años en una empresa como directiva. Dado su perfeccionismo, era muy eficaz y valorada, aunque su inflexibilidad le había llevado a tener problemas con miembros de su equipo. Creía tener la razón siempre y aceptaba de mala gana los cambios. Amablemente su jefe se lo decía con frecuencia, al tiempo que se le había amonestado desde el departamento de personal, dadas las quejas de algún empleado.

Como suele ocurrir, su empresa entró en conversaciones para fusionarse con otra. Esto planteaba el habitual problema de duplicidad de puestos y la posibilidad de despidos. Rosa, sin embargo, estaba tranquila, confiaba en ella y en su trabajo. No obstante, un día durante una presentación ante el consejo de dirección se quedó en blanco, empezó a sudar y se mareó. Temiendo un ataque al corazón se la trasladó a urgencias en donde, tras el chequeo correspondiente, se determinó que se trataba de un ataque de pánico. Los ataques se repitieron después en los momentos más inoportunos e inusuales, tanto en el trabajo como en la calle.

Para Rosa, su trabajo y posición laboral eran los pilares más importantes en los que se basaba su autoestima. Aunque conscientemente no temía perder su trabajo, inconscientemente se había activado en ella una actitud de alerta y temor a perderlo todo.

Tratamiento de los ataques de pánico

El tratamiento de los ataques de pánico se basa en una psicoterapia breve o de larga duración, según el caso, ayudados de técnicas como el EMDR o el brainspoting.

El objetivo es lograr identificar los factores internos o externos que propician el ataque de pánico, así como localizar el origen de un temor no resuelto. Normalmente dichos miedos son antiguos, se remontan a periodos en donde se vivieron situaciones intensas no asimiladas que siguen tendiendo a aparecer en forma de síntomas físicos.

Suele ayudar al mismo tiempo el tratamiento farmacológico con antidepresivos o tranquilizantes, principalmente si se trata de situaciones transitorias.

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