El ataque de ansiedad

El ataque de ansiedad, o crisis de ansiedad, consiste en momentos en los que se padecen, de una manera súbita y temporal, fuertes sensaciones físicas así como un intenso temor con una duración variable. Generalmente aparece de manera inesperada y puede alcanzar su máxima intensidad en unos minutos. No obstante, podría continuar durante más tiempo si se asocian a otras situaciones generadoras de temor.

Durante el ataque de ansiedad se producen síntomas físicos muy intensos tales como opresión en el pecho, taquicardia, dificultad para respirar, hiperventilación, temblores o mareos. Los ataques de ansiedad pueden ocurrir en cualquier momento o lugar sin aparentemente ningún aviso previo.

¿Cuáles son las causas de los ataques de ansiedad?

Los ataques de ansiedad se asocian con personalidades inquietas, obsesivas, perfeccionistas y con síntomas de ansiedad. Aunque dicha ansiedad puede no ser muy evidente, el ataque de ansiedad podría aparecer sorprendiendo al propio afectado, dado que frecuentemente no ha tenido avisos ni síntomas previos de ningún tipo.

Frecuentemente el ataque de ansiedad es la expresión física, sensorial y psicológica de experiencias previas traumáticas, o de emociones y miedos históricos no resueltos. Realmente es la manifestación corporal de antiguas experiencias y temores memorizados corporalmente.

¿Cuáles son los síntomas de los ataques de ansiedad?

Aunque los ataques de ansiedad son inesperados y no parecen tener relación con nada, siempre existen ‘disparadores’ que inesperadamente dan lugar a:

CUANDO EL ATAQUE DE ANSIEDAD SE CONVIERTE EN ATAQUE DE PÁNICO

Un ataque de ansiedad suele llegar de forma brusca e inesperada, y se manifiesta inicialmente con síntomas como una fuerte opresión en el pecho, dificultad para respirar, mareos o desmayos, lo que en ocasiones hace pensar en un ataque al corazón. Las urgencias hospitalarias y consultas médicas diariamente se llenan de este tipo de pacientes a los que, tras realizarles las pruebas correspondientes sin encontrar causa física alguna, se les diagnostica como ataque de ansiedad. Lo curioso de estos casos es que este tipo de ataques muchas veces sobrevienen en momentos de calma, sin precedentes inmediatos de inquietud o estrés, lo que hace que los pacientes no identifiquen de forma inmediata su causa.

La experiencia de un ataque de ansiedad suele ser aterradora, y tras un primer episodio, suele vivirse un constante temor a que se repita, dado que por experiencia estos pacientes han observado que puede sobrevenir en cualquier instante. Esto hace que a partir de ese momento cualquier molestía o sensación física dispare el miedo y la angustia, y ahí tenemos un ataque de pánico que, con toda su carga emocional, provoca un estado de inquietud e hipervigilancia que acaba conviertiéndose en crónico. Desde aquí, se instala el constante temor a que se repita este ataque, se produzca un mareo o un desmayo en momentos inoportunos o en donde nadie pueda ayudar, con lo que las posibilidades de nuevos ataques de pánico crecen al más leve síntoma o sensación física.

Tratamiento psicológico de los ataques de ansiedad

El tratamiento de los ataques de ansiedad se basa en una psicoterapia breve o de larga duración, según el caso, ayudados de técnicas como la hipnosis, autohipnosis, el EMDR o el brainspoting.

El objetivo es lograr identificar los disparadores internos o externos que propician el ataque de ansiedad, así como localizar el origen de ese miedo no resuelto que tiende a aparecer de forma súbita e imprevista. Normalmente dichos miedos son antiguos, se remontan a periodos en donde se vivieron situaciones intensas no asimiladas que siguen tendiendo a aparecer en forma de síntomas físicos.