Trastorno Adaptativo

El trastorno adaptativo de personalidad es la tendencia de responder de forma problemática e inadaptada ante cambios vitales importantes o situaciones estresantes. Como ejemplos, entre otros, tenemos una enfermedad médica, dificultades económicas, divorcio, separación, problemas conyugales, dificultades en los negocios, cambio de domicilio, catástrofes naturales, ir a la escuela en el caso de los niños, o perder dinero. Pero también podemos encontrarnos con problemas adaptativos ante situaciones buenas, que sobrepasan lo esperable, como puede ser, por ejemplo, ganar un gran premio de lotería, ser padres, casarse o jubilarse.

En términos generales, supone un malestar muy superior al esperable y que conlleva un deterioro del equilibrio personal, actividad social, profesional o académica.

Trastorno adaptativo de personalidad ejemplos

¿Cuáles son los tipos de trastorno adaptativo de la personalidad?

Los diferentes tipos de trastornos adaptativos de la personalidad reflejan las posibles reacciones y comportamientos inadaptados resultado de los cambios vitales sufridos:

  • Depresivo, en donde, como respuesta ante los cambios, predomina el ánimo depresivo, el llanto o la desesperanza.
  • Ansioso, caracterizado por ansiedad, preocupación, inquietud o, en el caso de los niños, el miedo a la separación.
  • Mixto, con ansiedad y estado de ánimo depresivo juntos.
  • Trastornos del comportamiento, con alteraciones en el comportamiento social, consumo de drogas o tranquilizantes, entre otros.

¿Cuáles son los síntomas del trastorno adaptativo?

Los principales síntomas del trastorno adaptativo de la personalidad son:

En general, este síndrome adaptativo suele derivar en bloqueos, problemas de ansiedad, problemas de alimentación, depresión, insomnio, abuso de sustancias como alcohol u otras drogas, agresividad o, incluso, tendencia al suicidio.

¿Cuáles son los factores de riesgo del trastorno adaptativo?

Los factores de riesgo personal que pueden dar lugar a un Trastorno Adaptativo son:

CUANDO NOS CUESTA ADAPTARNOS A LOS CAMBIOS

Todo cambio importante en la vida implica un periodo de adaptación que habitualmente tiene un fin. Por ello, y dependiendo de la persona y su capacidad de afrontamiento al estrés, este periodo puede ser más o menos largo.

Sin embargo, el problema surge cuando la adaptación no se produce, o se prolonga excesivamente en el tiempo. Y aquí es donde tenemos el Trastorno Adaptativo de la Personalidad. Es decir, existe una auténtica dificultad para asumir y adaptarse a un cambio, produciéndose un estancamiento vital.

Así, personas que no logran ‘levantar cabeza’ tras el abandono o pérdida de un ser querido y tras muchos años todavía continúan congeladas en el pasado; la pérdida de un trabajo, el nacimiento de un hijo, un cambio de colegio o de universidad, de residencia a otra ciudad, etc., son otros muchos ejemplos de situaciones que pueden llevar a este trastorno. Pero, como hemos indicado, también puede suceder ante acontecimientos buenos, como puede ser ganar un premio económico importante o lograr un trabajo largamente deseado.

Para estas personas, la estabilidad depende de la ausencia de cambios en la vida. Incluso se observa en pequeños acontecimientos diarios como tener que improvisar una cena para muchas personas en un momento dado, o cambiar rápidamente planes previstos por otros, por ejemplo.

Por lo tanto, la vida es un flujo de movimientos constantes, de pérdidas o de nuevos encuentros y oportunidades. No tener una suficiente capacidad de adaptación supone un sufrimiento que conlleva una tendencia al inmovilismo.

¿Cuál es el tratamiento del Trastorno Adaptativo de la Personalidad?

No siempre es fácil adaptarse a los cambios, principalmente si estos son relevantes y alteran la rutina y vida habitual.

El Trastorno Adaptativo no siempre aparece de forma inmediata, a veces es el resultado de una acumulación de cambios y situaciones. Desde nuestra experiencia como psicólogos, el pronóstico es positivo proporcionando muy buenos resultados la psicoterapia breve, la psicoterapia de grupo, así como la utilización de técnicas como el EMDR, el EFT o el Brainspotting.

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