Orientación sexual e identidad de género

La orientación sexual se refiere hacia donde se dirige el deseo, tanto en el plano romántico, sexual, afectivo, mental o físico. Existen variaciones que exceden la heterosexualidad, homosexualidad y bisexualidad, como por ejemplo la pansexualidad, demisexualidad, androsexualidad, asexualidad o sapiosexualidad, entre otras, pudiendo ser cambiantes a lo largo del tiempo en función de las experiencias personales. En la homosexualidad se especifica ‘gay’ (hombre) o ‘lesbiana’ (mujer). El proceso denominado ‘salida del armario’ requiere de un gran apoyo y contención ya que socialmente existe una presunción de heterosexualidad.

La identidad de género, por el contrario, se refiere a la identificación dentro del espectro que va de ser hombre a ser mujer, no sólo físicamente sino en relación a los roles sociales establecidos. Aquí el abanico es más grande, pudiendo una mujer sentir que no pertenece al rol social asignado y adoptar conductas o formas características del rol masculino y viceversa (‘disconformidad de género’). Esto puede o no incluir disconformidad con ciertas partes del cuerpo representativas de algún género y su deseo de modificarlo. En este contexto se ha decidido hablar de ‘espectro trans*’ que incluye transexualidad, transgénero, intersexual, queer, género fluido, o género no binario, entre otros. Suele ser más estable en el tiempo, siendo un proceso de búsqueda personal.

¿A qué problemática se pueden ver expuestas estas personas?

Las dificultades y problemas más habituales que hemos encontrado en este ámbito son:

Es importante indicar que ambos procesos son estados naturales, no patológicos, y que si existen trastornos psicológicos o problemas personales generalmente se deben a

  • Dificultad de aceptación social.
  • Rechazo social, familiar y de algunos profesionales.
  • Cuestiones legales e institucionales.
EL ESTRÉS DE LAS MINORÍAS

Las minorías sexuales son grupos que, por sus actitudes, comportamientos o prácticas sexuales, asumen conductas que, de alguna forma, los hace diferentes. El ‘estrés de las minorías’ es un término que se refiere al malestar psicológico sufrido por el hecho de no pertenecer a determinados roles sociales heteronormativos o de género. Dicho estrés se activa en personas con presiones internas o externas vinculadas con la LGTBIfobia y se intensifica por el miedo al rechazo personal y a un ocultamiento obligado y necesario para poder mantener los estudios, el trabajo o la pertenencia a grupos familiares y sociales.

En general, el constante ocultamiento y la evitación a la que se ven obligados estos grupos suele conllevar inevitablemente diversos trastornos emocionales y psicológicos. Así, la opresión interiorizada fomenta el autorrechazo y el miedo al rechazo social, una baja autoestima, aislamiento social, conductas evitativas y de ocultamiento, desgaste emocional con estados de desesperanza, hipervigilancia, irritabilidad, trastornos de ansiedad, trastornos de alimentación, problemas psicosomáticos, trastornos del sueño, conductas autolesivas o, a veces, intentos de suicidio.

Tratamiento y ayuda psicológica

El tratamiento y de ayuda psicológica se basa necesariamente en una psicoterapia individual y de apoyo que ayude en la fortaleza y desarrollo personal en cada proceso.

Suele ser igualmente útil una psicoterapia de grupo así como terapia familiar trabajando en el propio seno de la familia. Desde nuestra experiencia como psicólogos muchas de estas personas suelen padecer con frecuencia trastornos de estrés postraumático por rechazos, abusos y agresiones psicológicas, con lo que también es de utilidad en el tratamiento el uso conjunto de técnicas como el EMDR, EFT, el Focusing o el Brainspotting.