Orientación sexual e identidad de género

La Orientación sexual y la Identidad de género son expresiones de la diversidad sexual que, con bastante frecuencia, derivan en dificultades familiares y sociales dando lugar a problemas psicológicos. Esto significa que ni la Orientación sexual ni la Identidad de género son problemas. Lo es el daño que producen en estas personas las consecuencias y presión del entorno.

¿Qué es la Orientación sexual?

La Orientación sexual se refiere hacia donde se dirige el deseo, tanto en el plano romántico, sexual, afectivo, mental o físico. Existen variaciones que exceden la heterosexualidad, homosexualidad y bisexualidad. Por ejemplo, en este sentido tendríamos la pansexualidad, demisexualidad, androsexualidad, asexualidad o sapiosexualidad, entre otras, pudiendo ser cambiantes a lo largo del tiempo. En la homosexualidad se especifica ‘gay’ (hombre) o ‘lesbiana’ (mujer). El proceso denominado ‘salida del armario’ requiere de un gran apoyo y contención ya que socialmente existe una presunción de heterosexualidad.

¿Qué es la Identidad de género?

La Identidad de género, por el contrario, se refiere a la identificación dentro del espectro que va de ser hombre a ser mujer, no sólo físicamente sino en relación a los roles sociales establecidos. Suele aparecer tras un largo periodo, frecuentemente desde la infancia, con sentimientos denominados de ‘disforia de género’, expresión de la incomodidad e inconformidad con el propio género biológico.

Aquí el abanico es más grande, pudiendo una mujer sentir que no pertenece al rol social asignado y adoptar conductas o formas características del rol masculino y viceversa (‘disconformidad de género’). Esto puede o no incluir disconformidad con ciertas partes del cuerpo representativas de algún género y su deseo de modificarlo. En este contexto se ha decidido hablar de ‘espectro trans*’ que incluye transexualidad, transgénero, intersexual, queer, género fluido, o género no binario, entre otros. Suele ser más estable en el tiempo, siendo un proceso de búsqueda personal.

Es importante indicar que ambos procesos son estados naturales, no patológicos, y que si existen trastornos psicológicos o problemas personales generalmente se deben a

  • Dificultad de aceptación social.
  • Rechazo social, familiar y de algunos profesionales.
  • Cuestiones legales e institucionales.
EL ESTRÉS DE LAS MINORÍAS

El ‘estrés de las minorías’ es un término que se refiere al malestar psicológico sufrido por el hecho de no pertenecer a determinados roles sociales heteronormativos o de género. Dicho estrés se activa en personas con presiones internas o externas vinculadas con la LGTBIfobia. Habitualmente se intensifica por el miedo al rechazo personal y a un ocultamiento obligado para mantener estudios, trabajo o la pertenencia a grupos.

En general, el constante ocultamiento y la evitación a la que se ven obligados estos grupos suele conllevar inevitablemente diversos trastornos emocionales y psicológicos. Así, la opresión interiorizada fomenta el autorrechazo y el miedo al rechazo social. Igualmente se produce una baja autoestima, aislamiento social, conductas evitativas, trastornos de ansiedad, trastornos de alimentación, problemas psicosomáticos, trastornos del sueño, conductas autolesivas o intentos de suicidio.

Tratamiento y ayuda psicológica

El tratamiento y de ayuda psicológica se basa necesariamente en una psicoterapia individual y de apoyo que ayude en la fortaleza y desarrollo personal en cada proceso.

Suele ser igualmente útil una psicoterapia de grupo así como terapia familiar trabajando en el propio seno de la familia. Desde nuestra experiencia como psicólogos muchas de estas personas suelen padecer con frecuencia trastornos de estrés postraumático por rechazos, abusos y agresiones psicológicas. Por lo tanto es útil el tratamiento el uso conjunto con técnicas como el EMDR, EFT, el Focusing o el Brainspotting.