Síndrome de Hikikomori

Aunque el aislamiento social completo fue inicialmente un fenómeno japonés, sin embargo, jóvenes en todas partes pueden sufrir la misma presión social y ser objetos de burla, lo que lleva a un comportamiento de odio, resentimiento y agresión. Se apartan del mundo por miedo, sufrimiento pero también como forma de hostilidad y protesta frente al entorno.

¿Qué es el síndrome de Hikikomori?

El síndrome de Hikikomori significa ‘apartarse, estar recluido’ de forma voluntaria. Es un término japonés para referirse al fenómeno social en que las personas escogen apartarse y abandonar la vida social, buscando grados extremos de aislamiento y de confinamiento. Realmente, el síndrome de Hikikomori no es un diagnóstico psiquiátrico sino la popularización de un término con el que se ha dado en llamar a este tipo de aislamiento.

Suele afectar más a hombres que a mujeres. En la base se encuentran varios factores, como la decepción por conflictos familiares, personales o sociales, fobia social o problemas de ansiedad social. También puede ser originado por una agorafobia, trastornos de evitación, timidez extrema o experiencias de bullying o rechazo social.

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¿Cuáles son las causas del síndrome de Hikikomori?

Los orígenes del síndrome Hikikomori son complejos y suelen derivarse de una combinación de factores psicológicos, sociales y culturales. Las personas que experimentan Hikikomori pueden sucumbir al estrés y las expectativas abrumadoras, lo que les lleva a una sensación de fracaso e inadecuación. El miedo a no cumplir las normas sociales, unido a la incapacidad para hacer frente a las exigencias que se les imponen, puede llevar a estas personas a buscar refugio en el aislamiento como medio de escapar de la valoración y las presiones sociales.

Además, la dinámica y las relaciones familiares desempeñan un papel crucial en el desarrollo del síndrome Hikikomori. La discordia en el seno de la familia, ya sean conflictos familiares, expectativas prepotentes o falta de apoyo emocional, puede contribuir significativamente al retraimiento observado en los casos de Hikikomori. Las rupturas familiares o las relaciones tensas pueden actuar como desencadenantes, empujando a los individuos hacia un estilo de vida solitario como forma de evitación. Además, problemas de salud mental subyacentes, como la ansiedad social, la depresión o los trastornos de la personalidad, pueden exacerbar el deseo de reclusión y aislamiento del mundo.

¿Cuáles son las consecuencias y problemas que conlleva?

Las consecuencias del síndrome de Hikikomori se relacionan con la pérdida de habilidades sociales, en donde la televisión, el móvil, las redes sociales, el ordenador o los videojuegos se convierten en una referencia exclusiva. A esto hay que añadir la relación entre este aislamiento y determinadas adicciones, como el móvil, ordenador, videojuegos, redes sociales, compras online, apuestas online o a sustancias como el cannabis, entre otras.

Otro tipo de consecuencias son trastornos en los hábitos alimentarios y del sueño. El hikikomori come mal, no hace ejercicio, y sus hábitos de sueño en ocasiones están invertidos respecto al resto de la familia.  Si después de unos años, regresa a la sociedad, suele tener que afrontar el haber perdido sus habilidades sociales y amigos, así como sus estudios, lo que dificulta su integración.

¿Cuáles son los síntomas del síndrome de Hikikomori?

Los síntomas más habituales del síndrome de Hikikomori son:

  • Aislamiento social para evitar toda forma de presión exterior. Los individuos con síndrome de Hikikomori muestran una marcada aversión a las presiones externas, lo que les lleva a retirarse de todas las formas de interacción social. Este retraimiento no es sólo una preferencia por la soledad, sino una evitación generalizada de cualquier estímulo externo que pueda causar angustia.
  • Encerrarse con llave en el dormitorio u otra habitación de la casa. Este aislamiento autoimpuesto puede persistir durante largos periodos, desde meses hasta incluso años, durante los cuales los individuos pueden evitar cualquier contacto directo con el mundo exterior.
  • Conexiones sociales limitadas: Las personas que padecen Hikikomori a menudo se encuentran sin conexiones sociales significativas. Al carecer de amistades y relaciones interpersonales, pueden adoptar hábitos nocturnos, dormir durante el día y dedicarse a actividades solitarias como ver la televisión o utilizar el ordenador por la noche. En los casos más graves, incluso estas formas limitadas de contacto social pueden disminuir.
  • Abandono de hábitos saludables y de cuidado personal como el ejercicio o comida sana. El deterioro de la higiene personal, el abandono de hábitos saludables y la negligencia en las rutinas de autocuidado son indicadores comunes del síndrome Hikikomori. Esto puede abarcar la falta de ejercicio, malos hábitos alimentarios y una indiferencia general por el propio bienestar físico.
  • Tristeza, depresión, ansiedad e inseguridad frente a los demás. El miedo a ser juzgado o ridiculizado por los demás puede contribuir a reforzar su retraimiento social.
ALEJANDRO, Y SU RUPTURA CON EL MUNDO

Alejandro, uno de nuestros pacientes, tenía quince años cuando sus padres acudieron a nuestra consulta. Poco a poco se había aislado de los escasos amigos que tenía, había abandonado el colegio, no quería hacer nada y no salía a la calle. En el momento de la entrevista Alejandro llevaba un año encerrado en su habitación. Lo único que hacía era navegar por Internet, interactuar a través de las redes sociales, o jugar con videojuegos. Dormía durante el día y se conectaba por las noches.

No permitía que nadie entrase en su habitación que se encontraba sucia y desordenada. Era muy agresivo con sus padres, le dejaban la comida en la puerta, siendo sus únicos vínculos con el entorno las sociales las redes sociales y los compañeros de videojuegos online. Un análisis de la situación revelaba que Alejandro siempre fue un chico sensible, había sufrido bullying en el colegio y el clima familiar era muy tenso en general, con frecuentes discusiones entre sus padres.

De alguna forma, Alejandro había decidido romper con el exterior, aislarse, y crear su propio mundo virtual. Se había convertido en un hikikomori sin saberlo.

Tratamiento psicológico del síndrome de Hikikomori

Como psicólogos sabemos que no es fácil el tratamiento psicológico del síndrome de Hikikomori dado que habitualmente el afectado se niega en salir a la calle y acudir a una consulta psicológica.

En general, se basa en forzar la ruptura del aislamiento social favoreciendo alternativas sociales de interés, al tiempo que se aborda mediante psicoterapia la ansiedad social, que suele encontrarse en la base de estos afectados. Quizás, por esta razón, puede ser razonable el inicio del tratamiento mediante psicoterapia online, siendo esencial en todo momento la recuperación de habilidades sociales. Al mismo tiempo, es necesario y recomendable la terapia de familia, dado que es un problema que afecta y habitualmente proviene del contexto familiar.

Desde nuestra experiencia como psicólogos, consideramos igualmente necesaria una psicoterapia individual que puede ayudarse con el BrainspottingEMDR o el EFT siendo necesario en este contexto la recuperación de las habilidades sociales.

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