Adicción al WhatsApp

La adicción al WhatsApp o a los mensajes de texto se basa en la necesidad de mirar y confirmar constantemente si se ha recibido un nuevo mensaje, o en la urgencia de tener que responder con inmediatez.

De hecho, es tal el estado de alerta en estos casos que se han descrito situaciones como la ‘Textafrenia’ y el ‘Ringxiety’, o la ilusión o falsa sensación de haber recibido un mensaje o llamada y que lleva a revisar constantemente el móvil, así como el ‘Textiety’ o ansiedad de recibir o responder inmediatamente a todos los mensajes o comentarios.

La adicción al WhatsApp y a los mensajes de texto es uno de los problemas en los que se basa la propia adicción al móvil, junto con los videojuegos y las redes sociales. Afecta principalmente a los jóvenes y adolescentes, principalmente mujeres, aunque cada vez alcanza también a capas adultas de la población.

¿Cuáles son las consecuencias de la adicción al WhatsApp?

Las consecuencias más frecuentes de la adicción al WhatsApp y a los mensajes de texto son una grave interferencia en la vida cotidiana del contacto social directo. Estar en un cine, estar comiendo, incluso acompañado, en la cama durante la noche, en una clase, conduciendo, etc., sin poder dejar de mirar y responder a los mensajes, son claras manifestaciones de esta dependencia.

La adicción al WhatsApp conlleva también problemas en el sueño profundo y regular, riesgo de accidentes, así como dificultades en las relaciones sociales y familiares. Se han encontrado problemas físicos y psicológicos, como rigidez y dolores musculares, afecciones oculares resultantes del Síndrome Visual Informático (Computer Visión Syndrome) que se manifiestan en fatiga, sequedad, visión borrosa, irritación o enrojecimiento ocular, así como dolor y debilidad en pulgares y muñecas que incrementan la frecuencia de casos con tenosinovitis de Quervain.

¿Cuáles son las manifestaciones de la adicción al WhatsApp?

Se han descrito hasta el momento las siguientes manifestaciones en la adicción al WhtsApp:

  • Uso consciente en situaciones peligrosas o en contextos prohibidos.
  • Conflictos y enfrentamientos sociales y familiares, así como pérdida de interés en otras actividades.
  • Mantenimiento de la conducta a pesar de los efectos negativos.
  • Daños, interferencias física, mental, social, laboral o familiar.
  • Frecuentes y constantes consultas en periodos muy cortos.
  • Insomnio y trastornos del sueño.
  • Uso excesivo, urgencia y dificultad de control.
  • Necesidad de estar conectado, sentimientos de inquietud o de irritabilidad si no se puede mandar o ver mensajes en un momento dado.
  • Ansiedad cuando no se puede enviar un mensaje o no se obtiene respuesta inmediata.
  • Estrés y cambios de humor por la necesidad de responder inmediatamente a los mensajes.

EL WHATSAPP Y LOS MENSAJES DE TEXTO, SUSTITUTOS DE LA COMUNICACIÓN HABLADA

Desde hace ya algún tiempo la comunicación por textos o mensajes ha sustituido a la comunicación hablada, por voz, en el uso del teléfono móvil. Recientes investigaciones realizadas han mostrado una abrumadora tendencia al uso del WhatsApp como forma de comunicación habitual.

La voz, o la comunicación hablada, casi ha dejado de existir, principalmente entre jóvenes y adolescentes, pero también en edades muy adultas de hasta los cuarenta años. Y es que el WhatsApp se utiliza prácticamente en todas las edades, pero entre este grupo de usuarios es prácticamente la comunicación por excelencia. Cuando un joven o adolescente dice que ha hablado por el móvil con algún conocido, casi con total seguridad debemos asumir que lo ha hecho mediante el WhatsApp. Es decir, hablar con el móvil es un equivalente de escribir mensajes.

Todo ello tiene ventajas como la inmediatez en la comunicación o mayor fluidez para muchas personas frente a la comunicación verbal directa. Pero los problemas, malos entendidos y rupturas son frecuentes por errores de interpretación de los textos, la suspicacia que crea la posibilidad de ver que un mensaje enviado ha sido leído pero no contestado, así como los cambios de fotos o ‘estados’ en los perfiles del WhatsApp.

Tratamiento psicológico de la adicción al WhatsApp

Como en todos casos de problemas con el móvil y las nuevas tecnologías, el abuso o adicción al WhatsApp pasa por lograr su uso controlado. No se puede prescindir de él, dado que supone un excelente medio de comunicación, pero si se debe lograr un uso racional que no absorba e interfiera la vida cotidiana.

En nuestra consulta de psicólogos solemos abordar estos problemas con una psicoterapia breve en conjunción con una terapia de grupo con personas también afectadas. Es importante igualmente programar unas sesiones de psicoeducación, en donde se fomenten hábitos saludables y pautas alternativas de vida y comunicación.