Móviles, Internet y videojuegos

El abuso o la adicción a los teléfonos móviles, Internet y los videojuegos afecta tanto a jóvenes como adultos, y presenta las mismas limitaciones e interferencias en la vida diaria que cualquier otra adicción. Es decir, afectación de la vida personal, social, familiar o laboral.

Estos comportamientos pueden mostrar dependencia, con síndrome de abstinencia, así como una tendencia a un uso cada vez mayor a pesar de la consciencia del perjuicio personal a uno mismo y al entorno más cercano.

¿Cuáles son los síntomas de la adicción al móvil?

Los principales síntomas que nos indican una adicción al teléfono móvil son:

  • Uso progresivo con abandono de costumbres saludables, afectando al entorno personal, familiar o laboral.
  • Abuso consciente en situaciones peligrosas o prohibidas.
  • Pérdida de interés en otras actividades.
  • Estrés, ansiedad y abandono físico.
  • Urgencia, necesidad de consultar constantemente el móvil.
  • Inquietud, irritabilidad, sentirse perdido si no puede usar el móvil.
  • Trastornos del sueño con dificultad de control.
¿Cuáles son los síntomas de la adicción a Internet?

El usuario con adicción a Internet muestra los siguientes síntomas esenciales:

  • Aislamiento social, se encierra en casa, en su habitación.
  • Cada día invierte más horas en la navegación por Internet, reduciendo tiempo de sueño y abandonando el cuidado personal y la alimentación.
  • Ansiedad e irritabilidad si se impide la conexión.
  • El ordenador o tablet acaba siendo el centro de su vida, de su tiempo.
  • Pérdida de control, mintiendo sobre el tiempo que invierte.
  • Piensa constantemente en navegar, en conectarse.
¿Cuáles son los síntomas de la adicción a los videojuegos?
La adicción a los videojuegos se produce o bien a través de videoconsolas, del smartphone, o del ordenador o de la tablet, y se manifiesta en:

  • Preocupación constante por jugar, por el último juego.
  • Reducción de las horas de sueño, con afectación de hábitos saludables de alimentación, o de cuidado personal.
  • Pérdida de interés en otras áreas de su vida.
  • Síntomas de abstinencia como ansiedad e irritabilidad cuando no puede jugar o conectarse.
  • Aislamiento social, o contacto social solo a través de los juegos on-line.
LOS VIDEOJUEGOS ON-LINE, TRASPASANDO FRONTERAS 

Si durante los últimos años se ha venido escribiendo sobre los peligros adictivos de los videojuegos con consolas en general, principalmente entre niños y adolescentes, el progresivo desarrollo del mundo on-line y de la interactividad en los videojuegos ha dado lugar a un aumento de la problemática en cuanto a abuso y adicciones.

Ya no se trata de jugar, sino de estar conectado con otros, con frecuencia de otras partes del mundo con zonas horarias diferentes, lo que afecta al mantenimiento de costumbres saludables como el sueño. Existe en este tipo de juegos un importante poder adictivo dado que aúnan, a la relación con el propio juego, la interactividad social instantánea con otras personas, permitiendo unas relaciones sociales frecuentemente compensatorias de las que se encuentran, o no se encuentran, en la vida real.

En sus manifestaciones más patológicas es frecuente ver a usuarios acostarse de madrugada, dormir durante el día, apenas comer o salir de la habitación, abandonando incluso obligaciones personales, sociales o familiares, convirtiéndose en estos casos el juego en el centro de sus vidas.

Tratamiento psicológico de la adicción a los móviles, Internet y videojuegos

El tratamiento psicológico de la adicción a los móviles, Internet y videojuegos, desde nuestra experiencia como psicólogos, habitualmente ofrece buenos resultados si no se relaciona con otro tipo de trastornos, como  una personalidad adictiva en general en donde el abuso de drogas es frecuente, o una tendencia al aislamiento por timidez o fobia social.

En los casos más focalizados, el tratamiento conlleva como objetivo terapéutico el uso controlado, dado que estamos ante medios y soportes de los que no se puede prescindir, como es el mundo on-line, y que forman parte de la vida diaria. El síndrome de abstinencia suele ser relativamente breve, lo que permite una actuación terapéutica rápida y eficaz.

Habitualmente el tratamiento psicológico consiste en una psicoterapia breve, con ayuda de técnicas como el EMDR, brainspotting e hipnosis clínica, complementado con una terapia de grupo.