Problemas de autoestima

La autoestima no es más que la imagen que tenemos de nosotros mismos. Así, una baja autoestima implica una visión negativa personal que puede afectar a la apariencia física o capacidades personales en diversos ámbitos de la vida.

Una baja autoestima también produce necesariamente una inseguridad que puede ser generalizada o circunscrita a determinados aspectos o competencias. Así, una persona puede sentirse insegura en general o solo en algunos momentos o situaciones en la vida. Una autoestima baja conlleva además ansiedad y, a veces, depresión.

¿Cuál es la causa de la baja autoestima? 
Normalmente la falta de autoestima y la inseguridad provienen de experiencias negativas tempranas en el núcleo familiar en donde ha faltado un apego seguro. No obstante, cualquier ser querido o cercano puede influir en nuestra autoestima con su falta de apoyo, con malas experiencias, críticas constantes o burlas.
Cuando alguien a quien quieres o en quien confías no cree en tí, ni en tus valores, es inevitable que la autoestima quede afectada. Existe también pérdida de autoestima tras algún fracaso o conflicto importante, o debido a un pasado con experiencias traumáticas.
¿Cuáles son los problemas derivados de la baja autoestima?

La baja autoestima se manifiesta de muchas formas, entre las que encontramos los siguientes aspectos:

¿Cuáles son los síntomas de la baja autoestima?

Los principales síntomas que denotan una baja autoestima son:

  • Abandono de uno mismo.
  • Tristeza y a veces, depresión.
  • Miedo antes situaciones nuevas.
  • Pensamientos negativos.
  • Pobre imagen de uno mismo.
  • Autocrítica constante.
  • Falta de confianza.
  • Constantes expectativas de fracaso.
  • Timidez y retraimiento.
  • Autoexigencia.
  • Dar exagerada importancia a las cosas.

CONFORMARSE CON MENOS, UNA FORMA DE EVITAR EL FRACASO

La falta de autoestima conlleva entre otros aspectos inseguridad y expectativa de fracaso. Esto hace que cualquier situación a la que se teme acabe teniendo menos probabilidades de éxito; parece que, en efecto, una baja expectativa con uno mismo impulsa a un fracaso más seguro.

Marina, una de nuestras pacientes, es jóven, tiene 24 años. Es muy inteligente y atractiva. Sin embargo padece de una gran inseguridad y baja autoestima en las relaciones personales, especialmente con los chicos. Cada vez que le gusta un chico y queda con él, no acierta a abrir la boca, se queda callada o se mueve de una forma torpe. Se siente muy insegura, no cree que pueda llegar a interesarle y al final, en efecto, la relación se estropea y el chico acaba fijándose en otra, lo que acaba confirmandole su poca valía personal.

A la larga esto ha hecho que Marina se acabe amoldando a relaciones que le ofrecen otros chicos que a ella le interesan poco o, sencillamente, que apenas le gustan. En estos casos se siente segura, tranquila, no se está jugando nada. Sin embargo, esto no hace más que acrecentar su sensación de no tener valía para otro tipo de relaciones.

Tratamiento psicológico de una baja autoestima 
Desde nuestra experiencia como psicólogos, el tratamiento psicológico de una baja autoestima se basa habitualmente en una psicoterapia de larga duración con la ayuda de técnicas como el psicodrama, la hipnosis clínica, el método SHEC, el EMDR, el EFT o el Brainspotting. En estos casos la restauración de la seguridad personal mediante la capacidad de apego durante la psicoterapia es fundamental.
Ahora bien, una baja autoestima se apoya con frecuencia también en momentos, experiencias o acontecimientos muy negativos recientes. En estos casos, resulta útil el abordaje mediante una psicoterapia breve con psicoterapia de grupo.  A veces una baja autoestima puede igualmente progresar hacia fobias sociales o dismorfofobias, cuando la autoimagen física se convierte en obsesión.