Indecisión

La indecisión es la falta de determinación ante una situación que se considera conflictiva. Realmente es la dificultad de tomar decisiones de forma segura y tranquila. Puede ser un rasgo de la personalidad en sí mismo, un estado transitorio o deberse a algún tipo de trastorno, como los cuadros obsesivos.

La indecisión en muchos sentidos se relaciona con el perfeccionismo, lo que lleva frecuentemente a no decidir o a hacerlo tarde y mal.

¿Cuáles son las causas de la indecisión?

Las causas de la indecisión constante normalmente se encuentran en el perfeccionismo o necesidad de hacer todo de forma perfecta, o en la inseguridad y miedo derivados de la propia imagen o baja autoestima que frecuentemente hacer sentir incapacidad de asumir el rumbo de la vida sin temor.

En general la indecisión puede ser el resultado de malas experiencias pasadas que crearon una gran inseguridad y provocaron heridas en la autoestima. A estos problemas de autoestima se unen con frecuencia también trastornos como la ansiedad y la depresión.

¿Cuáles son los síntomas de la indecisión?

Los principales manifestaciones de la indecisión son:

  • Tener excesivamente en cuenta las consecuencias negativas de una mala decisión.
  • Dar muchas vueltas al problema sin decidir.
  • Falta de confianza en uno mismo.
  • Quedarse paralizado sin poder dar una respuesta.
  • Tiempo de respuesta excesivo antes de tomar la decisión.
  • Cambios constantes de opinión.
  • Pedir constantemente consejo y dar excesivo peso a los demás.
  • Ansiedad ante las decisiones que suponen riesgo.
  • Apoyarse en personas seguras de sí mismas.
  • Revisar repetidamente la decisión tomada.
  • Precaución y lentitud en todo el proceso de decisión.
  • Bloqueo mental con incapacidad para pensar.
  • Sensación de que las la vida se escapa sin disfrutarla.
  • Ansiedad anticipatoria.
LA PARÁLISIS, NO SABER QUE HACER NI DECIR EN UN MOMENTO DADO

El miedo a no decidir bien, a equivocarse bajo la sensación de poca valía personal, del escaso criterio que uno tiene, es una de las causas de la indecisión cuando esta se convierte en permanente, en un rasgo constante en la vida diaria. Frecuentemente la indecisión se asocia a bloqueos mentales en donde una parte de uno mismo dice una cosa y otra lo contrario. En estos casos habitualmente encontramos un debate interno entre lo que se siente y lo que se piensa que se debería hacer, con el resultado de no decicir finalmente nada o hacerlo con dudas, ansiedad e inseguridad.

La persona que padece de indecisión detesta tener que decidir, le encanta su ‘zona de confort’ en donde no hay riesgos, se apoya en los demás y en lo que le sugieren. Es muy sensible a las opiniones de otros, en grupo corrobora lo que dicen los demás y no suele expresar sus puntos de vista. Cuando se le pregunta, siempre teme a decir una tontería, pide constantemente perdón por si ha hecho o dicho algo no procedente, y es muy poco asertivo.

Tratamiento psicológico de la indecisión 

Desde nuestra experiencia como psicólogos, el tratamiento de la indecisión, cuando es un rasgo permanente, se relaciona con una baja autoestima, la ansiedad y el miedo. Por ello, el tratamiento más adecuado se basaría en una psicoterapia breve o de larga duración, dependiendo del caso. En ocasiones, esta indecisión es el resultado de un pasado con muy malas experiencias, en ocasiones traumáticas, que han dejado la huella de una parálisis habitual en el comportamiento diario.

Adicionalmente a la psicoterapia, como técnicas solemos utilizar el Focusing, EFT, Brainspotting, el psicodrama y el EMDR dado que tienen una importante capacidad de ayuda en la resolución de este tipo de problemas.