Los hijos como problema en la pareja

La llegada de un hijo en la pareja con frecuencia es una fuente de problemas que puede desestabilizar la relación. Se cambian las prioridades, se reduce la intimidad y el tiempo libre para estar juntos, aparecen diferencias de criterios entre los padres, la familia externa tiene más presencia en la relación, aumentan los gastos, etc.

Todo lo maravilloso que se esperaba puede convertirse finalmente en un infierno en donde la convivencia quede deteriorada, pudiéndose llegar en algunos casos a la ruptura.

¿Cuáles son los problemas más habituales con los hijos en la pareja?

No siempre es fácil la llegada de un hijo a la pareja. Con frecuencia es una fuente de problemas, entre ellos nos hemos encontrado con:

  • Influencias de los abuelos o familia política en la educación de los hijos.
  • Falta de intimidad en la pareja, de tiempo libre para estar juntos.
  • Niños con problemas que producen enfrentamientos en la pareja al requerir mayor atención.
  • Aumento de los gastos domésticos familiares.
¿Cuáles son las causas por las cuales los hijos pueden ser un problema?

Las principales causas por las cuales los hijos pueden llegar a ser fuente de conflictos en la pareja son:

  • Cambio en las prioridades, los hijos pasan a ser el motivo principal y la pareja como objetivo básico queda relegada.
  • Cansancio, estrés, falta de tiempo para las tareas cotidianas.
  • Diferencias de criterio en la educación.
  • Hijos no esperados o deseados.
  • Los celos, cuando el hijo muestra mayor cercanía con uno de los padres.
  • Colocar a los hijos en medio de las discusiones y ponerle en contra de uno de los padres.
  • Llegar a tener más hijos de lo previsto.
¿LOS HIJOS O LA PAREJA PRIMERO?

La pareja debe ser siempre lo primero, estar por encima de los hijos en prioridades. El hijo es fruto de la pareja y depende de ella para su estabilidad, por ello es esencial que apueste por ella misma por encima de todo, que preserve su fortaleza, lo que le permitirá dar una mejor protección y amor a su hijo. Esto no implica que un hijo deba ser algo secundario, con mucha frecuencia necesita de una gran cantidad de cuidados y de atenciones. Sin embargo, no debe de ser motivo para que ninguno de los cónyuges quede en un lugar secundario de forma permanente en la relación.

Algunos padres cambian sus prioridades, y para alguno de ellos (habitualmente la madre) los hijos se convierten en lo primero. En este caso la pareja puede sentirse abandonada, dando lugar a discusiones constantes, frialdad, distanciamiento e, incluso, rupturas. Otro tanto debe indicarse en relación con la familia externa; son los padres quienes deben estar unidos frente a la educación de sus hijos evitando todo tipo de injerencias externas.

Tratamiento psicológico de los problemas de pareja por los hijos
El tratamiento psicológico de estos problemas de pareja pasa necesariamente por una terapia de pareja que ayude a reorientar las diferencias entre los cónyuges, entendiendo las necesidades de cada uno y sus perspectivas en relación a los hijos.

Igualmente hay que abordar el cambio en la situación vital personal que se produce con la llegada de un hijo. El cambio en la vida es lo suficientemente importante como para ser tratado; muchas ilusiones o objetivos personales quedan relegados o han de ser definitivamente abandonados, lo que inevitablemente afecta a la relación de pareja.