Problemas de rendimiento

Los problemas de rendimiento se relacionan con la dificultad de llevar o ejecutar correctamente determinadas actividades laborales, académicas, deportivas o artísticas, entre otras. Pueden manifestarse en forma de bloqueos emocionales, cansancio, falta de concentración, miedo, falta de motivación o errores constantes en la ejecución.

En la base también podemos encontrar una deficiente autoestima, inseguridad o malas experiencias previas que condicionan la propia percepción de capacidad personal ante estas tareas.

¿Cuáles son las causas de los problemas de rendimiento? 
Las causas más habituales de los problemas de rendimiento en general se relacionan con una pobre autoestima o sensación de baja capacidad personal, falta de motivación, experiencias previas de fracasos que han dejado una profunda huella, inseguridad, miedo, presiones externas, ansiedad anticipatoria, perfeccionismo, un excesivo deseo de control, estrés y ansiedad o bloqueos emocionales, entre otros motivos. Adicionalmente, el insomnio o la falta de sueño pueden actuar también como causas de estos problemas.
¿Qué tipos de problemas de rendimiento son los más frecuentes?

Los problemas de rendimiento más habituales son:

¿Cuáles son los síntomas y expresiones de los problemas de rendimiento? 

Los síntomas y manifestaciones más frecuentes de problemas de rendimiento son:

UN BAJO RENDIMIENTO NO SIEMPRE ES REFLEJO DE UNA BAJA CAPACIDAD

Los problemas de rendimiento en ocasiones son expresión de bloqueos emocionales debidos a la falta de confianza personal, probablemente por experiencias de fracasos, elevadas exigencias y ausencia de apoyo del entorno más próximo. Realmente muchos de estos problemas no son más que un estado de parálisis ante una tarea concreta, un bloqueo que impide su realización y ejecución, aun teniendo ganas y capacidades suficientes.

Por lo tanto, los problemas de rendimiento no son siempre debidos a la apatía, pereza o falta de capacidad. Habitualmente los afectados quieren y tienen ganas, pero sufren de bloqueos, se paralizan, se quedan en blanco o son incapaces de concentrarse. Y de nada vale un esfuerzo consciente en este sentido. Hay algo que les impide actuar, llevar a cabo la tarea, que les frena, y que no es más que la actuación de mecanismos de defensa inconscientes que intentan proteger de una nueva mala experiencia mediante la inmovilización y la parálisis.

Tratamiento psicológico de los problemas de rendimiento 

El tratamiento psicológico de los problemas de rendimiento se basa en una psicoterapia individual que ayude a detectar y resolver los miedos, inseguridades o malas experiencias anteriores

Desde nuestra experiencia como psicólogos, como técnicas complementarias, son útiles el EMDR, la hipnosis clínica, las visualizaciones o el Brainspotting. Se trata, en suma, de desbloquear los frenos, las defensas inconscientes, que actuan  impidiendo el rendimiento.