Despido y búsqueda de empleo

En el entorno laboral el despido es una posibilidad cotidiana. Frecuentemente responde a causas externas al propio empleado, como una reestructuración empresarial, nuevos requerimientos u objetivos, mobbing o cambios internos dentro de la compañía. Aunque también nos podemos encontrar con la propia responsabilidad en dicho despido como la inadecuación al puesto, falta de competencias laborales o la desmotivación y un excesivo absentismo laboral, entre otras posibles causas.

¿Cuáles son las consecuencias psicológicas habituales de un despido?

Además de los problemas económicos, el impacto de un despido depende de factores personales como la propia autoestima, capacidad de resiliencia y seguridad personal.

Frecuentemente encontramos ansiedad, depresión, inseguridad, pérdida de autoestima, síntomas de estrés postraumático, problemas psicosomáticos, insomnio, problemas de alimentación, consumo de alcohol o de tranquilizantes, problemas de pareja o familiares y, en algunas ocasiones, sentimientos de vacío o pérdida del sentido de la vida si el trabajo constituía el eje fundamental sobre el que se basaba la seguridad personal.

¿Cuáles son los principales problemas a la hora de afrontar un despido y búsqueda de empleo?

La pérdida de un trabajo puede conllevar serios problemas económicos además de la dificultad de reincorporación al mismo mercado laboral. Igualmente el empleo nunca puede convertirse en el único sentido de la vida, en el soporte de la seguridad personal vital.

Suelen encontrarse como problemas a la hora de afrontar una búsqueda de empleo el miedo e inseguridad personal, la falta de habilidades sociales y laborales, la pérdida de la autoestima, la ansiedad o la resistencia a una nueva adaptación y reorientación profesional como posibilidad.

AUNQUE LO PAREZCA, UN DESPIDO NO ES EL FIN DEL MUNDO

Un despido es uno de los momentos más duros y sensibles que tiene que afrontar cualquier persona en su vida profesional. En general, tras un despido se necesita superar un periodo de duelo con una adaptación emocional a la pérdida antes de poder estar en óptimas condiciones de una nueva búsqueda. Muchos afectados reaccionan sumiéndose en la pasividad sin haber aceptado su nueva situación.

En general, perder un empleo genera en la mayoría de casos un estado de ansiedad e inquietud, y hasta de duelo por el puesto de trabajo. Es el llamado ‘duelo postdespido’, un periodo de duración variable que si no se controla podría llegar a entorpecer la búsqueda de un nuevo empleo o incluso derivar en serios problemas psicológicos.

Por otra parte, dados los frecuentes problemas con la edad, conviene tener en cuenta a lo largo de la vida profesional que el despido forma parte de la realidad cotidiana y laboral, es una posibilidad que puede darse y, en ocasiones, en circunstancias díficiles para una nueva búsqueda. Conviene mantener siempre un espíritu realista de las propias posibilidades futuras, con una constante actitud de autoformación y actualización profesional que haga posible un cambio laboral o la posibilidad de ‘reinventarse’ cuando las circunstancias sean difíciles.

Lo que debe quedar claro que uno es mucho más que el trabajo que realiza. Cuando se apoya la valía personal en puesto laboral o cargo desempeñado, ante un despido encontramos problemas psicológicos difíciles en donde se pierde la autoestima y, a veces, el propio sentido de la vida.

Tratamiento psicológico a la hora de afrontar un despido y búsqueda de empleo

El tratamiento psicológico tras un despido y el afrontamiento en la búsqueda de un nuevo empleo pasa por la recuperación de la autoestima y seguridad personal, disminución de los miedos y de la ansiedad, lo que conlleva la necesidad de una psicoterapia breve. No obstante, suele ser necesario un fortalecimiento de las competencias laborales y habilidades personales de cara a aumentar la capacidad de afrontamiento y posibilidades en una nueva búsqueda de trabajo.

En este sentido, y desde nuestra experiencia como psicólogos, también es conveniente el uso y apoyo de técnicas como el EMDR, el brainspotting, la hipnosis clínica, la autohipnosis o la reestructuración cognitiva. La finalidad es el tratamiento del impacto psicológico derivado del despido junto con el fortalecimiento de las capacidades de afrontamiento en la búsqueda de un nuevo trabajo.