Vomiting: Comer para vomitar

El término de ‘vomiting’ fue introducido en los años 90, dentro del ámbito de la psicoterapia breve estratégica, por el psicólogo G. Nardone. Se trata de una forma distinta de trastorno alimentario, diferente de la anorexia y de la bulimia nerviosa, aunque se relaciona y deriva de éstas.

En efecto, el vomiting es una derivación y evolución de estos dos trastornos. Se basa en la necesidad compulsiva de comer para vomitar. Es decir, no se vomita de forma compensatoria por el miedo a engordar, sino por el placer, la compulsión, de comer y vomitar. Esto hace que durante el día se anticipen diversos momentos en donde se comerá, probablemente de forma desmedida, por el placer de luego vomitar.

De Salud Psicólogos - Vomiting - Psicólogos Madrid¿En qué consiste realmente el vomiting?

El vomiting es un trastorno de la alimentación que deriva de la bulimia o de la anorexia, siendo sin embargo, diferente. Aunque en ambos se puede producir el vómito, éste es habitualmente compensatorio y posiblemente desagradable.

Aunque cuesta imaginarlo, por el contrario, como psicólogos hemos observado que el vomiting es una evolución, una secuencia que ha convertido en placentero el comer-vomitar, lo que la convierte en una compulsión irrefrenable basada en un placer del que, al final, es difícil renunciar. Como toda compulsión basada en la disminución de la disforia a través del placer, este trastorno presenta una gran resistencia a cualquier tratamiento, dado que supone un primitivo e inadaptado sistema de equilibrio psicológico.

EL PERVERSO CIRCUITO DEL PLACER

Es difícil entender como algo que hace daño puede convertirse en una compulsión imposible de refrenar. Además del vomiting, existen otras compulsiones irrefrenables que causan daño, dolor, o perjudican la salud. Es el caso de la dermatilomanía, o pellizcarse constantemente produciéndose heridas, o la tricotilomanía que consiste en la compulsión de arrancarse el pelo. Las formas más instauradas de compulsión las encontramos no obstante en las adicciones, en donde a pesar del daño que conllevan, se acaban apoderando del comportamiento y de la vida del adicto.

Este circuito del placer comienza con la ansiedad, con una desazón o disforia ante la que se intenta hacer algo para calmarla. Dicha conducta, aún siendo dolorosa o perjudicial, ha tenido inicialmente un valor sedante, calmante o excitante, por lo que tiende a repetirse. En un momento dado, por un sistema de condicionamiento, se crea una compulsión irrefrenable que lleva a la necesidad constante de realización de dicha conducta, aun sin existir ya la ansiedad inicial. 

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¿Cómo se produce el vomiting?

Como ya hemos visto, como toda compulsión basada en el placer, el inicio del vomiting no tiene que ver directamente con dicho placer. Éste aparece sobre la base de la repetición de una conducta que, al final, adquiere un valor placentero. La conducta de inicio suele estar motivada una ansiedad o desasosiego que lleva al atracón, con un vómito compensatorio después, por culpa o miedo a engordar; es decir, el comer es una excusa para vomitar después.

Así, la constante y repetitiva secuencia de atracón-vómito activa un circuito compulsivo en donde el vomitar acaba teniendo un valor agradable, placentero del que es difícil prescindir y que, con frecuencia, conlleva fantasías sensuales o placenteras de anticipación del vómito. Dichas fantasías llevan a recrear los momentos y lugares en donde se producirá el atracón con el vómito posterior.

¿Cuál es el tratamiento del vomiting?

Ante todo hay que indicar que el tratamiento del vomiting es distinto que el de la anorexia o la bulimia. En el tratamiento del vomiting hay que tener en cuenta que su resistencia se debe a que esta conducta se apoya en un circuito de placer. Es decir, se sostiene sobre algo satisfactorio.

En nuestra consulta psicológica hemos observado con frecuencia que esta satisfacción es la que realmente hace muy difícil el tratamiento. Así, el objetivo es romper el círculo placentero introduciendo progresivamente elementos que hagan desagradable el vómito, limitando su espontaneidad mediante una ‘programación y saturación pautada’ con la finalidad de invertir el placer y lograr la aversión, alterando por tanto la espontaneidad y goce del círculo compulsivo.

Ahora bien, como psicólogos sabemos que el vomiting, como otros trastornos alimentarios, proviene de una situación personal de ansiedad, inseguridad o depresión, lo que hace imprescindible la realización de una psicoterapia individual y/o de familia que permita la solución de esta situación o problemática de base.

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