Trastorno de evitación

El Trastorno de evitación se caracteriza por una inseguridad e hipersensibilidad a una posible valoración negativa, lo que lleva a una constante evitación de trabajos o actividades que impliquen el contacto interpersonal, por temor a críticas, desaprobación o rechazo.

No se trata de una evitación por desidia o pereza, sino por temor a hacer mal las cosas, o a no estar a la altura de las circunstancias en diversos contextos, sociales o laborales. Este tipo de personas no sienten que puedan hacer algo bien, lo que les lleva a anticipar fracasos y críticas, así como a evitar toda situación en donde puedan ser evaluados.

¿Cuáles son las consecuencias más habituales del Trastorno de Evitación?

Las consecuencias más habituales del Trastorno de evitación se relacionan con la pérdida de oportunidades sociales y laborales, el aislamiento social, el sufrimiento, así como el temor constante a una crítica o devaluación tras un desempeño.

Este tipo de personas son capaces de anular citas y reuniones con amigos o entrevistas de trabajo por temor a no estar a la altura, de no hacerlo bien. Esta tendencia al aislamiento puede acabar desembocando en auténticas fobias sociales.

¿Cuáles son los síntomas y manifestaciones del Trastorno de evitación?

•  Baja autoestima, inseguridad personal.
•  Inhibición y aislamiento social.
•  Ansiedad anticipatoria.
•  Problemas de rendimiento.
•  Suspicacia e hipersensibilidad a los comentarios de los demás.
•  Escasa red de apoyo social, de amistades.
•  Evitación constante de actividades en donde sienten que pueden fallar o hacer el ridículo.
•  Problemas psicosomáticos.
•  Depresión.
•  Dependencia extrema de los demás.

LA CONDUCTA DEL AVESTRUZ

Realmente este es el comportamiento del avestruz. Esconder la cabeza para no ver ni sentirse visto. Es mayor el temor a una crítica o a una mala realización que las consecuencias negativas que conlleva la evitación.

En la base se encuentra una autoestima muy deteriorada, mucho temor. Las causas las podemos encontrar en una infancia, tanto en el hogar como en el colegio, en donde faltó un apoyo y apego suficiente que aportase seguridad, críticas  sobre la valía personal, malas experiencias como abandonos, burlas, o despidos y marginación en edades ya más adultas. A veces han influido directamente figuras parentales con grandes exigencias, con muy altos estándares de competencia, lo que ha llevado a crueles comparaciones con otras personas, a veces los hermanos, a las que se pone como ejemplo.

Tratamiento psicológico del Trastorno de evitación

El tratamiento psicológico del Trastorno de evitación necesita de psicoterapia individual prolongada así como de una psicoterapia de grupo. En la base se encuentran importantes problemas de autoestima y de seguridad personal que necesitan ser tratados en profundidad.

Simultáneamente, la ayuda en el proceso psicoterapéutico de técnicas como el EMDR o el brainspotting ha demostrado ser eficaz en el tratamiento general conjunto.