Alexitimia, el no expresar ni sentir

La alexitmia consiste en la dificultad de sentir, reconocer y expresar emociones, tanto en uno mismo como en las relaciones con otros. El término hace referencia a un trastorno que imposibilita expresar y detectar las propias emociones y, por lo tanto, darle nombre. El perfil del alexitímico suele ser el de una persona distante, plana en su estado de ánimo, rígida, sin sentido del humor, introspectiva, aburrida y carente de imaginación, con un comportamiento social correcto pero sin una conversación personal, sin empatía, sin saber identificar las emociones, ni las propias ni las de los demás.

Los alexitímicos pueden atraer por la estabilidad de su estado de ánimo y por la ausencia de emociones negativas en su comportamiento. Sin embargo, al mismo tiempo, acaban teniendo problemas en las relaciones íntimas por su incapacidad de empatía y de mostrar afecto.

¿Cuáles son las causas y consecuencias de la alexitimia?

En general, la alexitimia proviene de experiencias difíciles tempranas, principalmente de la infancia, en donde como mecanismo de defensa y contención de determinadas emociones intensas, se cierra la expresión y reconocimiento de los estados emocionales.

No es que no existan emociones sino que están ocultas, reprimidas, guardadas. Este trastorno supone una importante interferencia en la vida cotidiana dificultando las relaciones interpersonales cercanas, además de producir trastornos psicosomáticos importantes.

¿Cuáles son los síntomas de la alexitimia?

Aunque existe una alexitimia primaria, debida a problemas neurológicos, aquí nos referimos a la alexitimia secundaria, proveniente de una evolución psicológica. Los principales síntomas son:

  • Baja capacidad de introspección y de fantasear.
  • No detectan ni reconocen las emociones en los demás.
  • Falta de empatía, parecen serios y aburridos.
  • Excesivamente prácticos y racionales.
  • Dificultad en establecer y mantener vínculos afectivos.
  • Falta de deseo sexual o impotencia.
  • Impulsividad, con reacciones desproporcionadas ante emociones que son incapaces de identificar.
  • Trastornos físicos psicosomáticos diversos.
UN MUNDO SIN EMOCIONES NI SENTIMIENTOS

Realmente, no sentir es el ideal de muchas personas que sufren con frecuencia. Y esa es la razón de la alexitimia: Evitar los sentimientos y emociones porque, en algún momento de sus vidas, fueron rechazadas, ponían en peligro su seguridad o rompían con el clima y entorno familiar primario en donde las emociones negativas estaban prohibidas, mal vistas. Porque, en efecto, hay familias en donde no se acepta hablar de sentimientos, principalmente si son negativos, en donde se fomenta un sentido práctico frente a la vida. No cabe buscar la cercanía en los malos momentos, no se entiende. ‘Aquí no se habla de problemas, aquí se solucionan y punto’.

La alexitimia es todo un mecanismo de defensa que protege de forma automática e inconsciente de cualquier emoción. El extremo opuesto serían los trastornos de angustia, ansiedad o depresión, en donde las emociones están siempre a flor de piel e interfieren con la vida, en las relaciones sociales y la actividad cotidiana en general. Sin embargo, en la alexitimia las emociones existen, pero se encuentran enterradas desde hace mucho tiempo. Fueron rechazadas en edades muy tempranas por, o bien no ser aceptadas por el entorno familiar o parental, o ser peligrosas en la búsqueda de la seguridad que todos necesitamos desde nuestro nacimiento. La prueba de su existencia es la gran cantidad de sintomatología psicosomática que este tipo de personas padecen; las emociones siguen activas, pero ocultas, expresándose a través del cuerpo.

Los alexitímicos son prácticos, resolutivos, siempre están bien, todo está bien, por eso suelen atraer con mucha frecuencia. Sin embargo, pueden perder a amigos cercanos o una relación de pareja sin entenderlo; no han sido capaces de ver, identificar, comprender ni poner nombre a los sentimientos y demandas de los demás cuando les dicen que son aburridos o incapaces de querer. Normalmente al principio acuden a consulta presionados por otras personas, ellos no tienen consciencia de ningún problema.

Tratamiento psicológico de la alexitimia

El tratamiento psicológico de la alexitimia pasa por una psicoterapia de larga duración con la ayuda de técnicas como el EMDR, el brainspotting o las Técnicas de Integración Cerebral. También, desde nuestra experiencia como psicólogos, puede aportar buenos resultados la hipnosis clínica. El objetivo es volver a contactar con el mundo de las emociones, tanto las propias como las de los demás, saber identificarlas, ponerles nombre y recuperar progresivamente la capacidad de sentirlas. Y todo ello, sin que se perciba como algo peligroso.

No obstante, es imprescindible, antes de acudir a un tratamiento psicológico, haber consultado primero a los médicos especialistas adecuados con el fin de descartar una patología neurológica.