Dolores crónicos

Los dolores crónicos son aquellos que se prolongan más allá de un tiempo razonable sin mediar una causa física identificable. Esto implica períodos continuos de dolor que superan de los tres a seis meses de duración, sin respuesta a los tratamientos médicos, acompañándose al mismo tiempo de trastornos psicológicos.

Los términos médicos más habituales con los que se define este tipo de dolor son ‘dolor idiopático’ o ‘neuropático’, siendo frecuente que la persona los padezca toda su vida.

¿Cuáles son las consecuencias de los dolores crónicos?

Los dolores crónicos son recurrentes a lo largo de muchos años, a veces de toda una vida. Quien los padece suele adoptar al final una actitud de abandono o indefensión después de recorrer las consultas de médicos y unidades hospitalarias sin resultados, recibiendo tratamientos farmacológicos que no resuelven el problema y que producen finalmente multitud de efectos secundarios que llevan a nuevas visitas médicas. Este tipo de dolor es un dolor incomprendido que deriva finalmente en un aislamiento afectivo de los pacientes.

¿Cuáles son las principales causas de los dolores crónicos?

Si descartamos los dolores crónicos con una causa física identificable, como los dolores oncológicos por ejemplo, las causas psicológicas que pueden determinar los dolores crónicos pueden ser:

ESOS DOLORES QUE SIEMPRE ESTÁN AHÍ, Y QUE NADIE ENTIENDE

Cuando alguien acude al médico con algún tipo de dolor crónico si, tras las exploraciones médicas adecuadas, no se encuentra una causa física que lo justifique, comienza un calvario para este tipo de pacientes. El hecho de no existir una causa orgánica, decir que ‘es de los nervios’ o ‘psicológico’, con frecuencia equivale que dicho dolor médicamente no existe realmente. Algo así como que es inventado, imaginado, o fruto de una tensión que hay que superar. Es decir, si no tiene una causa objetivamente observable, realmente no hay dolor.

A partir de ahí suele comenzar un calvario de visitas a multitud de médicos con abundancia de medicación sin una respuesta clara. Desde las unidades del dolor en los hospitales, a los psiquiatras, todo son consultas, tratamiento sobre tratamiento, sin resultados. El problema añadido en estos casos suelen ser los efectos secundarios de tanta medicación que acaban solapándose a los síntomas iniciales dando lugar al final a cuadros sintomatológicos de difícil comprensión.

Porque, si hay un tipo de paciente mal entendido es este. Los que le rodean no acaban de entender lo que le sucede, con que conlleva al final incomprensión, enfrentamientos y aislamiento, lo que añade más sufrimiento psicológico al cuerpo.

Tratamiento psicológico de los dolores crónicos

El tratamiento de los dolores crónicos, además del seguimiento médico y tratamiento con la medicación correspondiente cuando es necesaria, necesita siempre una psicoterapia individual que profundice en los motivos de esta somatización. Realmente no es un tratamiento fácil ni rápido, dado que con toda probabilidad bajo dicho dolor se encuentran encapsuladas historias personales no resueltas. El cuerpo tiene memoria, ajena a nuestra consciencia, y en él se anclan todas nuestras experiencias vitales.

Como técnicas, y desde nuestra experiencia como psicólogos, sabemos que este tipo de trastornos responden muy bien a técnicas como la hipnosis, el EMDR, el método SHEC, el EFT o el Brainspotting, en la medida en que permiten acercarse a los núcleos psicológicos originarios de este trastorno.