Hiperhidrosis o sudoración excesiva

La hiperhidrosis es una enfermedad caracterizada por una excesiva producción de sudor en una o varias partes del cuerpo, de forma constante, condicionando las relaciones personales y sociales. Suele iniciarse en la infancia o pubertad, y generalmente dura toda la vida si no se trata. Afecta por igual a hombres y mujeres, y suele manifestarse en cara, las axilas, pecho, palmas de las manos y pies.

Sabemos que sólo algunas formas de hiperhidrosis pueden tener origen psicológico, siendo consencuencia de, entre otros, el estrés y la ansiedad generalizada.

¿Cuáles son las consecuencias de la hiperhidrosis?

La hiperhidrosis tiene gran impacto psicológico interfiriendo la vida cotidiana. Los pacientes tratan de adaptarse con pautas de comportamiento que pasan por evitar situaciones de contacto físico directo, limitar los movimientos de los brazos adoptando posturas incómodas para ocultar la sudoración, cambiarse varias veces de ropa al día, o eludir actividades que supongan exponer partes del cuerpo que puedan estar mojadas. Este trastorno, además de la afectación de las relaciones personales y laborales, acaba afectando la propia autoestima personal.

¿Cuáles son los principales tipos de hiperhidrosis?

La sudoración excesiva o hiperdrosis afecta al 3% de la población mundial. Básicamente existen dos tipos de hiperhidrosis:

  • Primaria, que suele manifestarse en la infancia, empeorando en la pubertad para luego disminuir nuevamente en edades avanzadas. Las zonas más afectadas son las palmas de las manos, de los pies, las axilas, la cara, el cuero cabelludo o las ingles.
  • Secundaria, puede aparecer a cualquier edad y los síntomas son más generalizados en todo el cuerpo. Suele ser resultado de la ansiedad o depresión, hipertiroidismo, obesidad, menopausia, o debido a la toma de algunos medicamentos que afectan al sistema nervioso.
EN PERMANENTE ESTADO DE ALERTA

Sabemos que la ansiedad y la angustia son un estado de activación física que alertan sobre un posible peligro. Esto conlleva respuestas físicas de preparación, como el aumento del ritmo cardiaco o la sudoración, entre otras.

El problema se encuentra en que esta situación de peligro para la que se prepara el organismo no siempre es real, sino imaginada. Las personas que padecen ansiedad de forma crónica y generalizada son asustadizas, nerviosas, viven con miedo, ante una alarma o peligro que habitualmente no existe en el entorno. Sin embargo, su fisiología se encuentra permanentemente preparada, como en el caso de la sudoración. No hay que olvidar que el sudor es un medio de regulación de la temperatura corporal, que en los casos de alarma se eleva.

Por lo tanto, la hiperhidrosis o el exceso de sudoración, en estos casos, no sería más que el reflejo de un organismo asustado, en permanente estado de alerta.

Tratamiento psicológico de la hiperhidrosis

El tratamiento psicológico de la hiperhidrosis se basa en la hiperhidrosis secundaria, que en muchas ocasiones suele ser el resultado de la ansiedad, estrés o de la depresión. En estos casos, además del seguimiento médico correspondiente, es necesaria una psicoterapia individual que ayude a desvelar los motivos de dicha activación emocional.

Adicionalmente, desde nuestra experiencia como psicólogos, sabemos de la utilidad en este trastorno también de técnicas complementarias como el EMDR, la hipnosis clínica, el EFT, en la medida en que permiten acercarse y disolver los núcleos psicológicos de la ansiedad.