Ruptura de pareja tras las vacaciones

Aunque parezca paradójico, es frecuente la ruptura de pareja tras las vacaciones. Resulta difícil de creer que, tras el esperado descanso vacacional, después de un año duro y con poco tiempo libre, una pareja decida separarse. De hecho, y según datos oficiales, en España el mayor número de separaciones y divorcios se produce en el último trimestre de cada año. Esto es, tras las vacaciones.

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¿Por qué una pareja se separa tras las vacaciones?

Existen muchas posibilidades que explicarían este fenómeno. Lo más lógico es pensar que cuando una pareja no funciona bien, no siempre es plenamente consciente de ello, principalmente si durante el año lleva una vida con poco tiempo e intimidad. Hijos, muchas horas de trabajo, demasiadas obligaciones cotidianas pueden hacer que la sintonía se rompa. Pero también puede suceder que la rutina cotidiana haya ocultado hasta el momento una incompatibilidad ya existente.

¿Cuáles son las posibles razones de la ruptura de pareja tras las vacaciones?

Existe todo un abanico de posibilidades que puede afectar a una pareja durante las vacaciones:

  • Muchas parejas, incluso conviviendo, se ven poco y, cuando lo hacen, es en intervalos de tiempo breves en donde la interacción se basa en la alegría de estar cerca, en un entorno distinto al trabajo y las obligaciones de cada día. Apenas se han llegado a conocer, surgiendo incompatibilidades que no habían visto antes o no querían ver.
  • Excesivas expectativas puestas en las vacaciones, parece son la salvación de las inquietudes y frustraciones cotidianas.
  • Existe más tiempo para la reflexión, en donde nos observamos más a nosotros y a la pareja, siendo más conscientes de lo que va mal.
  • Intimidad sexual no satisfactoria. Se esperan las vacaciones para recuperar algo que ya no es recuperable.
  • Pérdida de afecto o cariño, que se manifiesta con fuerza con el descanso y el ocio.
  • Discusiones constantes y conflictos que normalmente se atribuyen al estrés y al cansancio cotidianos, manteniendo la fantasía de que en vacaciones la tensión descenderá y mejorará la relación.
  • Los hijos y la incapacidad de estar con ellos, principalmente si existen divergencias en la educación.
  • Pérdida de una independencia y espacio personal, al tener que pasar más tiempo juntos del habitual durante las vacaciones.
  • Dependencia o adicción al trabajo, no saber desconectarse de las obligaciones cotidianas.
  • Síndrome o depresión postvacacional, que en ocasiones lleva a un replanteamiento de la propia vida y de la pareja.
  • Vacaciones estresantes, con muchos hijos, demasiadas obligaciones y diferencias con amistades o familia política. Esto es mucho más complicado con parejas reconstituidas o que traen hijos de otros matrimonios anteriores.
  • Una evolución divergente de cada uno de los miembros de la pareja que se hace más evidente en vacaciones.
¿Se puede evitar una ruptura de pareja tras las vacaciones?

La prevención de una ruptura tras las vacaciones pasa por ser conscientes y abordar los problemas que tiene la pareja en su contexto cotidiano diario, sin dejar que sorprendan durante los periodos de descanso. Resulta difícil pensar que una pareja con riesgo de ruptura no tenga ya alguna consciencia de ello.

Lo más importante es tener en cuenta que cuando hay problemas en una pareja, las vacaciones no los van a solucionar. Nunca se debe recurrir a estas como recurso ante la tensión o las discusiones constantes. Otra cosa bien distinta es que la pareja decida utilizar las vacaciones para abordar unos problemas que ya conocen, lejos de lo cotidiano.

En general, cuando se pretende tratar y abordar los problemas, antes de llegar a una ruptura, es útil intentar un tratamiento con terapia de pareja con un equipo de especialistas en este tipo problemática.

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¿Cómo afrontar una separación y ruptura de pareja tras las vacaciones?

Tras la ruptura de una pareja después de las vacaciones puede existir, tanto una relajación por el final de una tensión que ya era insoportable y la esperanza de iniciar una nueva vida, o una pesadumbre que conlleva un duelo, con todas las manifestaciones de ansiedad, insomnio o depresión habituales a una pérdida. Todo ello sin considerar la problemática de los hijos y la nueva situación para estos.

Cuando la ruptura conlleva dolor y duelo, debemos tener en cuenta que es inevitable un tiempo y un proceso para una nueva reestructuración personal e integración a una nueva vida. Sin embargo, una psicoterapia breve o de apoyo, puede ser muy útil en estos casos.

 

José de Sola Gutiérrez
Psicólogo psicoterapeuta en DE SALUD PSICÓLOGOS

 

Publicado en Pareja y familias, Psicología y salud.