Cómo explicar a los hijos una separación

Una ruptura y separación de pareja habitualmente tiene un efecto, en ocasiones, traumático, especialmente si hay hijos.

¿Cómo explicar a los hijos una separación de los padres?, ¿Cuál es el daño que les puede provocar la ruptura?. Ésta y otras, son preguntas que frecuentemente nos hacen los padres en las sesiones psicológicas de pareja, cuando se plantea una separación definitiva. Al mismo tiempo, se suelen cometer muchos errores respecto de los hijos, tanto en el momento de la separación como después.

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¿Cuáles son los errores habituales tras una separación?

Como psicólogos, hemos observado que en un proceso de separación, suelen producirse errores como el ‘no separarse por los niños’, a pesar de que el ambiente familiar sea insufrible, o tratar de hacer a los hijos cómplices de la postura personal frente al otro progenitor. Evidentemente, cuanto mayores son los hijos, más fácil es comunicar la separación, aunque esto no asegura la aceptación y comprensión de la situación.

Tres son los errores más habituales antes, durante y después de la separación:

  • Ante todo, si consideras que tu relación de pareja está definitivamente rota, debes separarte, independientemente de si tienes hijos y de la edad que tengan. No separarse por los niños o esperar a que sean mayores, suele perjudicar más que ayudar. Si el clima es malo, los primeros que lo notan y sufren son ellos, con lo que posponer la separación es psicológicamente dañino, tanto para ellos como para la propia pareja.
  • Otro de los errores más frecuentes, es meter a los hijos en medio del enfrentamiento de pareja, queriendo hacerles cómplices frente al otro cónyuge. Es difícil imaginar el daño que eso hace a un niño y el egoísmo y falta de sensibilidad que denota esta actitud por parte de algunos padres. En esto, también hay que vigilar la influencia de abuelos, tíos y otros familiares y su postura en el enfrentamiento. Lo habitual es que cada cónyuge esté apoyado por su familia de origen, y esta actitud puede trasladarse a los niños.
  • En un clima de enfrentamiento, también puede ocurrir que se boicotee el contacto con los hijos, una vez se ha producido la separación. Esto no debe hacerse nunca. La salud psicológica y seguridad personal de los niños está en juego. Son problemas de los padres, y los hijos deben quedar al margen.

No siempre es fácil explicar a una pareja enfrentada que a los niños no les importa el conflicto ni quien sea el responsable. Ellos, por naturaleza, quieren a sus padres juntos. Tras una separación conflictiva, fomentarles el odio, así como tratar que no vean o quieran ver al otro progenitor, les produce un daño psicológico que les lleva tiempo superar. Hay que tener en cuenta que el tiempo, al final, pone las cosas en su sitio, y los hijos acaban adoptando el comportamiento y actitud que mejor les parece.

¿Cómo explicar a los niños una separación?

La respuesta a esta pregunta tiene muchos condicionantes, entre ellos la edad de los hijos, el nivel de tensión familiar y de enfrentamiento en la pareja. Habitualmente, el problema más difícil, lo tenemos cuando los hijos son pequeños o muy jóvenes todavía. Asumiendo este último caso, que suele ser el más difícil, nuestra recomendación es:

  • Si la separación es inminente y sin solución posible, hay que decirlo lo antes posible, no demorarlo demasiado (cuando se oculta siempre se dan cuenta de que algo pasa).
  • Hay que buscar un momento tranquilo, reunirlos (no hacerlo por separado) estando los dos padres juntos.
  • En este momento, hay que evitar la crispación, lamentos, acusaciones y enfrentamiento de los padres delante de los hijos. No se debe culpar a nadie, sino transmitir con la mayor tranquilidad posible que lo sucedido es fruto de circunstancias en las que los padres no han conseguido tener una buena relación y, por lo tanto, es mejor que vivan por separado como pareja.
  • Esto último es muy importante: Los hijos deben saber que sus padres se separan como pareja, no como padres. Ambos seguirán siempre en todo momento con ellos, aunque físicamente separados. Es fundamental que sientan que la separación nada tiene que ver con ellos, que no son los responsables.
  • Por último, después de esta reunión, hay que hablar con ellos por separado tantas veces como sea necesario, preguntarles como se sienten, haciendo que expresen sus sentimientos, tranquilizándoles en la medida de lo posible. Lo habitual es que la reacción de los niños venga después, pasados unos días o semanas, cuando han tenido tiempo para pensarlo y sentir que es una realidad.

Insistimos, es fundamental para la salud psicológica de los hijos evitar en lo posible los enfrentamientos, lamentos y acusaciones delante de ellos. Desear tener el apoyo de los niños es antinatural y egoísta, son ellos los que deben tener el apoyo de los padres.

¿Cuál es el daño que puede producir a los niños una separación?

Habitualmente, los niños suelen atemorizarse cuando se les comunica la decisión de una separación. Frecuentemente, lo viven con culpabilidad (pueden creer que es porque no se han portado bien) o enfadarse por sentirse abandonados.

Es evidente, que una separación produce daño psicológico, pero también es evidente que el daño es mayor en un hogar con tensiones o sin cariño entre los padres. El impacto siempre dependerá en cómo se gestione con ellos la separación.

Habitualmente, los niños suelen temer a quedarse solos, a que se les abandone. A veces, lo pueden sentir que no se les quiere. Todo esto es lo habitual, y aquí es fundamental la labor de apoyo y de tranquilidad de los padres. Ahora bien, en un contexto de enfrentamiento y crispación, en ocasiones, no sólo no se les tranquiliza sino se atemorizan más, principalmente cuando existe tensión y acusaciones cruzadas de los padres. Hay que tener en cuenta que a los niños les importa muy poco quien tenga la razón, por mucho que se les quiera lleva al propio terreno. Sólo quieren la seguridad de tener un padre y una madre. Por eso, por egoísmo, obstaculizar el contacto con uno de ellos, les dañará profundamente.

En general, aunque los hijos sufran inevitablemente con una separación, es una herida que, con el tiempo, se cura, si los padres se han preocupado en todo momento por su bienestar. Ahora bien, si con el tiempo siguen enfrentados creando un constante clima de tensión en la relación, esto sí que hace daño y les deja huellas.

José de Sola
DE SALUD PSICÓLOGOSPsicólogos Online/ Psicólogos en Málaga

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Publicado en Pareja y familias.