Cómo afrontar tu Depresión

No tienes por qué pasarlo mal. Si bien una depresión es algo muy doloroso, tiene solución, hay tratamiento. Ten en cuenta que desgraciadamente la depresión es uno de los trastornos más extendidos actualmente. Por ello, la investigación y desarrollo de tratamientos psicológicos y médicos es abundante. Siempre hay una salida.

Es frecuente que la depresión choque con la incomprensión de los demás con frases como ‘lo que tienes que hacer es animarte, echarle valor a lo tuyo, ..’. Como si fuera tan fácil. En efecto, mucha gente cree que con una depresión hay que hacer lo mismo que con otras cosas en la vida, ‘echarle fuerza de voluntad’, ‘pasar página, etc’.

¿Qué es la depresión?

Resulta llamativo, y a veces difícil de entender, que en ocasiones teniéndolo todo pueda aparecer una depresión. Porque, aunque es verdad que la depresión con frecuencia es también una respuesta ante situaciones adversas cotidianas (una ruptura, pérdida de un ser querido, un despido, discusión, etc), a veces aparece sin más, sin que haya sucedido nada especialmente grave.

También puede ocurrir que dure en exceso tras una adversidad, que se prolongue más allá de lo razonable. Por ejemplo, es natural que tras una ruptura de pareja exista un periodo de tristeza y apatía, con frecuentes ganas de llorar. Pero si después de dos años seguimos igual, ya no es normal; algo está entorpeciendo el duelo y adaptación a la nueva realidad. El ser humano tiende por naturaleza hacia el bienestar, no lo olvides.

Todo esto implica que la depresión puede aparecer de muchas formas y tener muchos aspectos. A veces puede pasar incluso desapercibida. Sin embargo, lo más significativo y llamativo es la tristeza y desmotivación permanentes, lo que no implica que toda tristeza sea una depresión. Estar tristes es tan natural como estar contentos, son sentimientos propios de cualquier ser humano. El problema es cuando la tristeza es muy prolongada y acaba afectando tu vida personal, profesional, social y la de los tuyos.

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¿Qué puede producir una depresión?

Una depresión puede tener múltiples causas y orígenes. Recuerda que biológicamente los seres humanos tendemos por naturaleza al equilibrio y bienestar. Por ello estar triste o desmotivado, si bien son sentimientos naturales, cuando son intensos y prolongados necesitan tratamiento.

La depresión puede tener causas conocidas, como haber sufrido una adversidad dolorosa, cambios o alteraciones en el estilo de vida, una situación desfavorable prolongada, estrés o tensión cotidiana, el consumo continuado de alcohol o drogas, o ser el efecto secundario de algún medicamento. También existen depresiones resultado de lesiones o deterioro neurológico, como en el caso de las demencias orgánicas o de trastornos hormonales como el hipotiroidismo. Lo que no está demostrado es que una depresión persistente se deba siempre a causas biológicas y que, por lo tanto, la predisposición a padecerla sea de por vida.

Un caso especial, todavía no aclarado en cuanto a su origen, son las depresiones postparto y las depresiones estacionales. Es decir, las depresiones tras el nacimiento de un hijo o ante determinados cambios estacionales (por ejemplo, la llegada del invierno). En estos casos, es muy posible que exista una mezcla entre alteraciones hormonales y factores psicológicos personales, aunque no hay nada claro al respecto.

Sin embargo, cuando la depresión no obedece a nada de lo indicado y no sabemos por qué nos encontramos mal, tenemos que pensar en que algo en nuestra historia vital personal ha quedado sin resolver y está influyendo en nuestro estado de ánimo. No ser consciente de ello es natural en la medida en que muchas de estas experiencias son infantiles, han quedado olvidadas en el tiempo aunque siguen actuando en nuestra vida actual.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

Como hemos indicado, los principales síntomas de la depresión son la tristeza y apatía permanentes. Esto significa que para que podamos hablar de depresión tiene que existir un estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, con sentimientos personales de tristeza, vacío o desesperanza.

Además, pueden observarse entre otros los siguientes síntomas:

  • Falta de hambre, o exceso de apetito, con pérdida o aumento de peso.
  • Insomnio, o necesidad de dormir demasiado casi todos los días.
  • Falta de energía o fatiga.
  • Baja autoestima.
  • Problemas de concentración o dificultad para tomar decisiones.
  • Sensación de desesperanza.
  • Estado de ánimo irritable.
  • Disminución del interés o placer por las cosas.
  • Autorreproches constantes, con sentimientos de inutilidad o culpa.
  • Ideas y pensamientos suicidas inespecíficos.
  • Lentitud de movimientos, o agitación e inquietud.

Ahora bien, para que realmente sea una depresión estos síntomas (al menos cinco) tienen que estar presentes durante un periodo mínimo de varias semanas de forma constante. Un solo síntoma no indica nada o, incluso varios tampoco si no se manifiestan continuadamente. Además, tiene que existir un deterioro importante en el entorno laboral, social o familiar. Si no es así, estamos ante un estado de decaimiento leve que no siempre necesitará tratamiento.

Lamentablemente una depresión de verdad no solo afecta a quien la padece sino también a quienes le rodean. Son frecuentes las bajas laborales, el aislamiento social y abandono de las amistades, o los problemas en la familia.

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¿Qué tratamiento tiene la depresión?

Afortunadamente la depresión está muy estudiada, con lo cual actualmente las posibilidades de éxito son amplias.

Ante todo tienes que ver si existen razones objetivas que puedan haberte llevado a la depresión, como el consumo de drogas o alcohol, el uso o abuso de algún medicamento o algún tipo de trastorno físico u hormonal. Esto implica que el primer paso para abordar una depresión debería ser someterse a un reconocimiento médico.

Puede ser que, por el contrario, sepas lo que te deprime, como por ejemplo, cambios o estrés en el trabajo, situaciones difíciles personales o conflictos familiares con tu pareja o hijos, una ruptura o pérdida importante de alguien en tu vida, etc. Sin embargo, sientes que te sobrepasa, que no puedes con ello.

Pero también puede ocurrir que sin saber por qué, te empiezas un día a notar triste, sin fuerzas o ganas de nada, con ganas de llorar, de quedarte en la cama.

Existen, por lo tanto, varias posibilidades de tratar una depresión dependiendo de sus circunstancias. Más allá de la intervención médica que pueda corresponder, tenemos tres tipos de abordajes:

  • Con fármacos antidepresivos. Son útiles cuando los sentimientos son muy intensos e incapacitantes y, salvo excepciones, siempre debería ser un tratamiento temporal. Raras veces está justificado que sea de por vida.
  • Psicoterapia de apoyo. Es un tratamiento psicológico que trata de ayudarte en la resolución y afrontamiento de situaciones difíciles objetivas por las que estés pasando. Su finalidad es apoyarte en el manejo de tus emociones al tiempo que mejorar tu capacidad de solucionar lo que te deprime.
  • Psicoterapia de larga duración. El que sea de larga duración no significa que se tarden años. A veces suelen ser meses, dependiendo del caso. Este tipo de tratamiento psicológico es el adecuado ante depresiones inexplicables, que aparentemente no responden a nada. Incluso pueden aparecer cuando se siente que se tiene todo en la vida, que no hay motivos para estar deprimido. En esta psicoterapia se analiza tu historia vital buscando y resolviendo los puntos o aspectos negativos o traumáticos ya olvidados, pero que sin saberlo siguen ejerciendo influencia en tu vida actual.

Como psicólogos, en ambos tipos de psicoterapia, utilizamos modernas técnicas complementarias de ayuda como el EMDR o el Brainspotting, entre otros, que aceleran el proceso y facilitan el acceso a recuerdos y contenidos que no son conscientes.

¿Qué puedes hacer para afrontar tu depresión?

¿Verdad que no hay nada peor que te digan que lo que tienes que hacer es animarte, echarle valor y ganas para superarlo?.

Es muy frecuente que la depresión no sea entendida por los demás. Sin embargo, hay cosas que sí que puedes hacer como ayuda y autocuidado personal, además del tratamiento especializado que puedas seguir en un momento dado. Aquí tienes algunos consejos:

  • Ante todo, si ves que te supera, que no puedes, que no se te pasa y ya llevas un tiempo así, pide ayuda médica o psicológica. No te lo pienses.
  • No hagas caso a la experiencias de otros que han pasado por algo parecido. Cada caso es distinto.
  • Mantén, en la medida de lo posible, tu actividad cotidiana. Haz pequeños esfuerzos por no quedarte en casa, en la cama o sin hacer nada.
  • Realiza todos los días ejercicios moderados, como pasear, montar en bicicleta, etc. Aunque te cueste, intenta moverte un poco diariamente.
  • Controla tus horarios y horas de sueño. Un horario estable y unas horas mínimas de sueño son imprescindibles. Acuéstate y levántate todos los días a la misma hora.
  • Sal de casa todos los días a realizar pequeñas tareas, que te dé el sol, el aire. No te encierres demasiado.
  • No te aísles, busca en contacto y conversación con las personas más cercanas. Habla de lo que te preocupa, no te lo tragues todo.
  • Mantén una alimentación saludable, con los horarios correspondientes. No dejes de comer o evita hacerlo compulsivamente.
  • Recuerda que una depresión tiene su curso natural. No intentes forzarte a estar bien sin estarlo.
  • Si has pedido una baja laboral, intenta incorporarte al trabajo en cuanto te notes bien. No la prolongues más allá de lo necesario, es bueno que recuperes tu actividad y vida cotidiana habitual.
  • Sigue el tratamiento médico, no lo dejes, así como la regularidad de tus sesiones con tu psicólogo. No lo interrumpas aunque hayas notado mejoría.
  • Deja que salgan tus emociones, no trates de contenerte. Si tienes que llorar, llora todas las veces que te haga falta. Es bueno que te desahogues.

Para acabar, como psicólogos no dejamos de insistir en que nunca dejes de buscar ayuda y tratamiento si te encuentras mal. Intentar seguir adelante como si no pasase nada no siempre funcionará, además de ser un suplicio. Acepta que no siempre puedes controlar tus estados de ánimo y emociones, y si estos te superan existen muchos medios, profesionales y recursos para ayudarte.

 

José de Sola
DE SALUD PSICÓLOGOSPsicólogos en Madrid / Psicólogos en Málaga

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Publicado en Psicología y salud.